EL AMOR NO DEBE NACER EN LA ARENA DE LOS SENTIMIENTOS QUE VAN Y VIENEN, SINO EN LA ROCA DEL AMOR VERDADERO, EL AMOR QUE VIENE DE DIOS

(Papa Francisco)

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miércoles, 5 de marzo de 2014

HOY ES...

MIÉRCOLES DE CENIZA


15 PUNTOS PARA UNA CUARESMA DIFERENTE

1) Despréndete de tantas palabras huecas y sin sentido: llénate de la Palabra de DIOS. 
2) Abona tu FE con la participación diaria en la Eucaristía. Un peregrino, no puede llegar al final de su trayecto, sin saber por qué o por quién lo hace.
3) Carga tu conciencia con la rectitud del Espíritu. No caigas en la tentación de pensar  que, tu conciencia, es aquello que te da la posibilidad de realizar o pensar lo que creas conveniente. Deja que Dios  la eduque.
4) Vive con sobriedad estos días. No por tener mucho se es más feliz. La felicidad la da el uso correcto y sensato de las cosas, no el despilfarro ni la simple apariencia.
5) Busca, insistentemente, un espacio de silencio. Para lo que queremos no hay inconvenientes ni cansancio. Una iglesia puede ser la mejor sauna para el cuerpo y el espíritu.
6) Recapacita sobre quién necesita de tu comprensión o de tu perdón. Si estás enojado con alguien, derriba esos muros que os separan. Si, por el contrario, otros están distantes de ti, no dudes en pedir perdón.
7) Lee, cada noche, un trozo de la Palabra de Dios. ¿De qué nos sirve una mesa si no se sirve comida? ¿Para qué una valiosa joya si nunca se luce? La Biblia es la perla más preciosa y, no siempre la más codiciada, en un hogar cristiano.
8) Haz oración. No pienses que es difícil. Es cuestión de ponerse. Si fueras a un médico, te diría que el funcionamiento del corazón es muy difícil de explicar. Pero, el paciente sin saber tanto, siente que en su interior se mueve con dos movimientos. La oración es el palpitar de Dios con el hombre y del hombre con Dios.
9) Bríndate generosamente. Haz algo, aunque sea pequeño, en favor de alguna causa. Pero, sobre todo, cuando lo realices ofréceselo a Dios. No te conviertas en un simple miembro de una “ong”. Como cristiano, la fuente de tu hacer el bien, está en Dios y no el altruismo.
10) Busca la paz. Trabaja por ella en lugares tan cercanos como el trabajo o la familia. ¿De qué nos sirve añorar la paz en el mundo si, luego, somos incapaces de conseguirla en nuestros pequeños campos de batalla?
11) Si hace tiempo que no frecuentas el sacramento de la confesión, haz un esfuerzo. Nuestra vida necesita un contraste, un consejo, una palabra oportuna. Alguien que, en nombre de Jesús, vaya al fondo de nosotros, nos cure y nos perdone. A veces, hasta una copa limpia, necesita de una mano que la deje resplandeciente.
12) Guarda vigilia y  ayuno. Nunca como hoy está tan de moda, diversas recetas para adelgazar: no comer. Pero, la Cuaresma, nos dice que para hacer fuerte el espíritu, es necesario –en el nombre de Jesús- estos signos que denotan algo muy importante: LO HACEMOS PORQUE JESUS SUBE A LA CRUZ. Lo contrario, en el fondo, es debilidad de fe.
13) No te avergüences de ser católico y cristiano. ¿Por qué todo el mundo dice lo que quiere y nosotros hemos de ser tan prudentemente peligrosos con nuestro silencio? ¿Por qué tan tolerantes con otras religiones y, tan poco respetuosos con la nuestra? Las raíces de nuestra tierra, recuérdalo, revívelo y manifiéstalo, son cristianas. ¡De ti depende!
4) Si vives bien y, además, arropado por el dinero, piensa que es una bendición de Dios. Comparte, algo por lo menos, con los necesitados. Una organización católica, tu parroquia, etc., serán el mejor cauce y el más seguro camino, para –no solamente hacer limosna- sino, además promover la justicia.
15) Siéntete a gusto en tu Iglesia. Pide por ella. Por el Papa, los obispos, los sacerdotes. En medio del desierto que estamos viviendo, también el maligno nos invita a dudar, a abandonar engañándonos. Ni sus representantes son tan buenos como quisieran ni, por supuesto, tan mediocres como algunos nos los pintan. Ama a tu Iglesia. Da la cara por ella.

Lee todo esto, piénsalo, medítalo y, con Cristo, sube ligero de equipaje, y con tu vida llena de fe, hacia la Pascua. Que DIOS te ayude a prepararte con profundidad y seriedad a esos días santos que se acercan. De ti, también depende.

Por gentileza de:
D. José Antonio Jiménez Hidalgo, párroco
y director espiritual 

miércoles, 13 de febrero de 2013

HOY ES...

MIÉRCOLES DE CENIZA


Hoy da inicio la Cuaresma, con la celebración del Miércoles de Ceniza, dando comienzo a los cuarenta días para la Semana SantaLa ceniza es elaborada o extraída de los Ramos Benditos de la Semana Santa anterior, es decir, los del Domingo de Ramos, estos se incineran y de ahí sale la Santa Ceniza. Cuando en el siglo IV, se fijó la duración de la Cuaresma en 40 días, ésta comenzaba 6 semanas antes de la Pascua (Para calcular la fecha de la Pascua se usaba el "computus"), en domingo, el llamado domingo de "cuadragésima". Pero en los siglos VI-VII cobró gran importancia el ayuno como práctica cuaresmal. Y aquí surgió un inconveniente: desde los orígenes nunca se ayunó en día domingo por ser "día de fiesta", la celebración del día del Señor. Entonces, se movió el comienzo de la Cuaresma al miércoles previo al primer sábado del mes.
Este día, que es para los católicos día de ayuno y abstinencia, igual que el Viernes Santo se realiza la imposición de la ceniza a los fieles que asisten a misa. Estas cenizas se elaboran a partir de la quema de los ramos del Domingo de Ramos del año anterior, y son bendecidas y colocadas sobre la cabeza o la frente de los fieles como signo de la caducidad de la condición humana; como signo penitencial, ya usado desde el Antiguo Testamento; y como signo de conversión, que debe ser la nota dominante durante toda la Cuaresma.
En el rito católico la imposición de la ceniza es realizada por el sacerdote sobre los fieles. El sacerdote puede hacer una cruz con la ceniza en la frente de los fieles o dejar caer un poco de ceniza en su cabeza. En el caso de los clérigos se puede aplicar en la tonsura. Mientras lo hace puede emplear una de las siguientes frases extraídas de las Escrituras:
  1. Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida (Gén. 3:19)
  2. Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás (Gn. 3,19)
  3. Arrepiéntete y cree en el Evangelio (Mc. 1,14-15)
Es costumbre dejar y no lavar la ceniza hasta que esta desaparezca por sí misma.
La costumbre nace de que antiguamente los judíos y otros pueblos de Oriente Próximo acostumbraban a cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como gesto de arrepentimiento profundo. La Biblia menciona múltiples ocasiones y pueblos que utilizaban la ceniza en significado de duelo como en Mt, 11.
En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse.
En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma solía poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.
También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.
La imposición de ceniza es una costumbre que recuerda a los que la practican que algún día vamos a morir y que el cuerpo se va a convertir en polvo.