EL AMOR NO DEBE NACER EN LA ARENA DE LOS SENTIMIENTOS QUE VAN Y VIENEN, SINO EN LA ROCA DEL AMOR VERDADERO, EL AMOR QUE VIENE DE DIOS

(Papa Francisco)

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jueves, 3 de abril de 2014

HOY...

ORAR CON EL MÓVIL



Para la persona que quiere de verdad comunicarse con Dios, todo converge a hacer realidad su determinación. El teléfono móvil, lejos de ser un motivo de distracción o evasión y puede ser un medio eficaz para relacionarse con Dios. En cualquier lugar donde podamos encontrarnos, sentado en una iglesia frente al sagrario, descansando a la orilla del mar, a la sombra de un árbol de un bosque frondoso, en lo alto de una montaña o solos en una habitación, etc... nadie nos impide sacar el móvil y hacer una llamada personal al contacto Dios y decirle:"Aquí estoy Padre bueno. Soy tu hijo que te ama, te da las gracias, te glorifica y que viene a hablar un poco contigo".
Podríamos invitar a que con frecuencia nos pongamos en contacto con Dios, iniciarse en la oración, sin prisas y con plena confianza. Todos tenemos en la lista de nombres a los parientes, amigos, personas conocidas o que se relacionan con nosotros. Hermosa es la tarea de pasar lista uno por uno, hablando a Dios de cada persona conocida, próxima o lejana, sana o enferma, triste o alegre, con ocupaciones o preocupaciones. El hablar y pedir por los demás es una de las maneras más bonitas de orar y agradables al Señor, pues experimentamos lo que es el dogma de la comunión por los santos.
Dios está siempre a la escucha, esperando día y noche que un hijo o hija de los suyos le interpele, para exponerle con naturalidad y sencillez los problemas que le ocupan o preocupan. De esto se trata precisamente. Esto es ORAR.

viernes, 23 de agosto de 2013

HOY APRENDEMOS...

A ORAR



La oración nos vincula con Dios. En oración, creamos un espacio sagrado en el cual comulgamos con Dios. Observemos en el siguiente proceso de oración de cinco pasos para profundizar nuestro vínculo con Dios y aumentar nuestra conciencia de Dios en nosotros:

1. Descansa
Aparta tiempo cada día para la oración. Comienza tu tiempo de silencio relajando cada parte de tu cuerpo y abriendo tu mente a la conciencia divina. Respira profundamente, consciente de que estás en la presencia de Dios y que ésta Presencia está en ti. Deja ir tus preocupaciones y reconoce que todo está bien.

2. Concéntrate
Al cerrar los ojos y dejar ir cualquier pensamiento del mundo a tu alrededor, comienza a pensar en Dios… acerca de Su presencia en tu vida. Enfoca tu mente en un pensamiento, una idea o una escritura que resuene contigo. Repite esta idea una y otra vez, bien sea en silencio o en voz alta, hasta que se convierta en tu único pensamiento.

3. Medita
Permite que esta concentración mental te lleve a una conciencia más profunda de Dios. “Estad quietos y conoced que yo soy Dios”. Permanece quieto a medida que te vinculas con esta presencia divina en ti.

4. Reconoce
Desde lo más profundo de tu ser, reconoce que eres uno con Dios.  Esta certeza, esta comprensión que sientes en la presencia sagrada de Dios es una “comunión silenciosa del alma”. En este estado receptivo de mente y corazón, presta atención a la inspiración divina, las respuestas a tus oraciones.

5. Da gracias

Permite que la gratitud sea la respuesta gozosa de tu corazón a esta experiencia de comunión con Dios y con Su bondad infinita. Da gracias por las bendiciones en camino, listo para recibir tu bien.

martes, 6 de agosto de 2013

HOY...

IMPLORAMOS UNA ORACIÓN


Recé yo por ti hoy mismo
y sé que Dios me ha escuchado
Sentí clara su respuesta
aunque no me la hay dado.
No le pedí riqueza o fama
- sabía que no querrías -
le pedí que diera gracias
que tú mismo pedirías.
Qué él junto a ti estuviera
al comenzar la mañana
que te colmara de amor
al mediar la jornada,
y, ya cansado y feliz,
 a la noche te velara.

Hedwig Lewis, S. J.

"El Señor nos enseña una plegaria para ayudarnos a orar,
más la plegaria misma es un encuentro entre el Padre, el Hijo y el diálogo que le sigue.
#Cuando vayas a orar, ve a tu estancia y cierra la puerta, y ora al Padre tuyo en secreto,
y así el Padre que ve en lo secreto, te recompensará#. (Mateo 6,6)
No hace falta el formalismo; ora sencillamente con tu corazón,
como un Hijo se dirige al Padre".

F.X. Nguyen van Thuan

Cooperación
Tinín y Raquel


lunes, 29 de julio de 2013

HOY APRENDAMOS...

A ORAR


Jesús oraba muchas veces. Los buenos israelitas solían hacerlo tres veces al día. Por eso no es extraño que los apóstoles vieran, a menudo, orar a Jesús. Lo que les llamaba la atención era la forma de orar, veían que hablaba con otra persona, que era su Padre, y quizá muchas veces escucharían las palabras tiernas que dirigía a su Padre celestial. Por ello, al acabar su oración le pidieron: "Señor, enséñanos a orar".
Como respuesta Jesús les enseña el Padrenuestro. No era una oración concreta enseñada de una sola vez, sino en varios momentos, enseñando a hablar con Dios,  y  que lleva a  San Mateo y a San Lucas a pronunciar las palabras como un todo.
Lo primero que enseña Jesús es a llamar Padre a Dios; con ello nos acerca a su divinidad y nos muestra su principal cualidad, el amor. Si es nuestro Padre nos lleva a la segunda petición: que reine sobre nosotros, es decir, que extienda su reino de amor, que nos compartamos como hermanos y llevemos la alegría de sus mandatos que nos lleva a la felicidad. Luego pedimos lo necesario para nuestra vida, Jesús nos enseña a pedir en comunidad, porque el alimento lo pedimos para todos, especialmente para los más necesitados.
Jesús nos dice que pidamos, que Dios escucha nuestra oración, aunque normalmente creemos que nuestras peticiones no son escuchadas, pero Dios nos escucha y quiere nuestro bien. Lo malo es que no sabemos orar, no sabemos lo que nos conviene y oramos mal. La oración, si la consideramos como una unión a Dios, siempre es provechosa y debe ser constante. 
Jesús nos pide que acudamos a Dios, la oración debe llenar todo, porque  Dios no quiere hacer todo por sí mismo y nosotros solos no podemos. Un difícil equilibrio.