EL AMOR NO DEBE NACER EN LA ARENA DE LOS SENTIMIENTOS QUE VAN Y VIENEN, SINO EN LA ROCA DEL AMOR VERDADERO, EL AMOR QUE VIENE DE DIOS

(Papa Francisco)

viernes, 6 de marzo de 2015

HOY...

El cienpiés



Es maravilloso el número de cosas difíciles que la gente decidida logra realizar. Tú deberías formar parte de ese equipo. No escapes de las tareas de hoy ni las postergues para mañana. La demora que te ha retrasado fue efecto del temor. El secreto para disipar el temor está en proceder sin vacilación. Afronta los desafíos de cada día con valentía.

“¡Qué complicación –exclamó el Abad viendo caminar a un ciempiés–  y qué maravilla: lo hace tan bien que parece fácil! De pronto, le vino a la memoria una historieta que había escuchado no sabía dónde: "El pequeño ciempiés sintió que debía lanzarse a caminar, y preguntó inquieto a su madre: —Para andar, ¿qué pies debo mover primero: los pares o los impares, los de la derecha o los de la izquierda, los de delante o lo de detrás? ¿O los del centro? ¿Y cómo? ¿Y por qué? —Cuando quieras andar, hijo mío –le respondió la madre–  deja de cavilar y... anda.


“Procederé ahora mismo”. Con estas palabras puedes preparar tu mente para realizar todo acto necesario para lograr tus metas; con ellas harás frente a todo desafío que los fracasados eluden. Hoy es el momento oportuno. El impulso inicial tómalo al principio de la jornada, orando así: “Con tu ayuda, Señor, hoy seré decidido y entusiasta”. 

jueves, 5 de marzo de 2015

HOY...

ERES EL QUE ME ENTIENDE




Anochece, Señor.
He vivido la jornada que me has dado
haciendo lo que hago diariamente…
He sembrado un puñado de ilusiones
y encendido algunas luces.
Estoy cansado
y se me duermen hasta las ilusiones.
Pero te creo como a nadie,
y sé que eres compañero y cómplice,
que te desvives por mí
y me entiendes.
Acúname,
descánsame
y despiértame creyéndote más,
y más sereno y libremente.

Florentino Ulibarri.

miércoles, 4 de marzo de 2015

HOY...

Abecedario de Dios


Acéptate como eres y acepta a los demás.
Busca siempre a Dios.
Conoce profundamente a tus amigos.
Divisa siempre un bello mañana.
Entrega siempre lo mejor de tí.
Fundamenta tu vida en la FE en Dios.
Gana un amigo al día.
Haz algo bueno por alguien.
Invita a alguien a tu hogar.
Juega con los niños y con tus amigos.
Kilos de amor para todos los que te rodean.
Limítate a hacer el bien y no juzgar.
Mientras hay vida hay esperanza.
Nunca digas no puedo, mejor di todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Ofrece tu mano al caído.
Perdona los errores...para que Dios perdone los tuyos.
Quiere a tantos como puedas.
Ruega a Dios por los demás...ellos o alguien más, lo hará por ti.
Sonríe, Cristo te ama y yo también.
Toma la vida con calma... un día a la vez.
Une a tu familia y a tus amistades.
Vete acostumbrando a que la gente falla, acéptalos con todos sus errores.
Su crucifixión me trajo la salvación.
Yo amo a Cristo porque Él me amó primero.
Zurce tu corazón y cicatriza 

martes, 3 de marzo de 2015

HOY...

Detrás de una moneda…


El egoísmo atrofia al hombre, que sólo en la donación generosa a los demás encuentra su madurez y plenitud. Si te preocupas demasiado por ti mismo y tu propio entorno, si vives para acumular dinero y comodidades, no te quedará tiempo para los demás. Si no vives para los demás, la vida carecerá de sentido para ti, porque la vida sin amor no vale nada.

Conversaba un hombre rico y alejado de la fe con un sacerdote, que no era otro que el futuro Cardenal Newman, ya convertido del anglicanismo a Roma. El rico se ufanaba de sus riquezas y de su indiferencia religiosa. Newman tomó una hoja de papel y escribió: «Dios».
—¿Ve lo que he escrito en la hoja? El avaro contestó afirmativamente. Entonces el sacerdote tomó una moneda de oro, la acomodó sobre la palabra escrita y preguntó de nuevo:
—¿Ve usted ahora lo que he escrito hace un momento?
—No, ahora sólo veo el dinero.
—En efecto, la riqueza ciega, impide ver a Dios, ¿no le parece?

La Cuaresma es un regalo anual de Dios que anhela verte caminar en la dirección correcta. La Iglesia te invita a mejor tu relación con Dios por la oración, la meditación de su Palabra y el control de ti mismo; y te anima a practicar con generosidad las obras de misericordia espirituales y corporales. La Madre Teresa de Calcuta proponía dar “hasta que te duela el bolsillo”. 

lunes, 2 de marzo de 2015

HOY...

Para vivir la Cuaresma



1) Para saber
En su mensaje de Cuaresma, el Papa Francisco nos invita a meditar en tres pasajes de la Sagrada Escritura. En esta ocasión nos detendremos en el primero de ellos en el que San Pablo nos dice: «Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Co 12,26).

En la Iglesia, hemos de ser solidarios, estar unidos da tal forma que, como San Pablo, las penas ajenas las consideremos propias y, por ello, tratemos de remediarlas.

Pero como nadie da lo que no tiene, es preciso que el cristiano, señala el Papa, permita que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres. Y así como Cristo, vivir para los demás.

2) Para pensar
La liturgia del Jueves Santo incluye el rito del lavatorio de los pies. El Evangelio nos relata en esa escena que Pedro no quería que Jesús le lavase los pies. Sólo después entendió que Jesús además de darnos ejemplo de cómo debemos servir los unos a los otros, quiso mostrarnos que este servicio sólo lo puede hacer quien antes se ha dejado lavar los pies por Cristo.

La Cuaresma es un tiempo propicio para dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él pero, ¿cómo nos dejamos servir por Cristo?

El Papa afirma que esto sucede cuando escuchamos la Palabra de Dios y cuando recibimos los sacramentos, en particular la Eucaristía. En ella nos convertimos en lo que recibimos: el cuerpo de Cristo. En él no hay lugar para la indiferencia, que tan a menudo parece tener tanto poder en nuestros corazones. Quien es de Cristo pertenece a un solo cuerpo y en Él no se es indiferente hacia los demás. «Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26).

3) Para vivir
Cuentan que en clase de catecismo estaba la catequista enseñando a ser solidarios y a vivir la caridad con los demás. En eso la catequista le preguntó a la niña Juanita: “Si tuvieras cinco pasteles, ¿los compartirías con tus amiguitas?” Juanita contestó: “Sí, claro”. Y volvió a preguntarle. “¿Y si tuvieras mucho dinero, lo compartirías con los pobres?” “Sí, claro”, volvió a responder. Por último le preguntó, “y si tuvieras cinco dulces ¿los compartirías?” Entonces Juanita contestó: “No, esos no”. La maestra confundida le preguntó: “¿Y por qué los pasteles y el dinero sí y los dulces no?” Juanita contestó: “Es que no tengo pasteles ni dinero, pero dulces sí que tengo”.

Nos podemos engañar imaginando que somos generosos y solidarios, pero realmente no lo vivimos cuando hace falta.


El Papa nos recuerda que la Iglesia con sus enseñanzas y, sobre todo, con su testimonio, nos ofrece el camino de la caridad para que rompamos esa cerrazón mortal de la indiferencia. Y es que la Iglesia es “comunión”, es una unidad en donde compartimos. Especialmente compartimos el amor de Dios y la ayuda que podamos. Siempre podremos hacer algo por los demás, incluso por los que están lejos, por aquellos a quienes nunca podríamos llegar, porque por ellos rezamos a Dios para que todos nos abramos a su obra de salvación. Esta Cuaresma podemos vivirla con nuestras oraciones y ayuda al prójimo.

domingo, 1 de marzo de 2015

HOY... EL EVANGELIO

LA TRANSFIGURACIÓN


Quien ha subido al Aneto, Monte Perdido, Gredos, Naranjo, Urbión… o cualquier monte y cumbre cercana a su pueblo o ciudad, se ha sentido más cerca del cielo, alejado de las prisas y preocupaciones que a veces tanto nos abruman. Dios parece manifestarse en lo alto: dice a Abrahán: “Ofrécemelo en sacrificio, sobre uno de los montes que yo te indicaré”, piénsese también en Moisés y el Sinaí, en Elías y el Horeb, en el Tabor y el Calvario, por poner algunos ejemplos de montes bíblicos que aparecen ligados a los personajes de estas lecturas. Subir la montaña significa para el hombre superarse a sí mismo, trascenderse, elevarse más allá de la vida cotidiana.

En el Evangelio de hoy, de San Marcos 9, 2-10; Jesús con sus amigos más cercanos, Pedro, Santiago y Juan, sube a la montaña, a él Tabor. Tienen allí una experiencia maravillosa de encuentro con Dios: “Se transfiguro delante de ellos. Sus vestidos de volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés conversando con Jesús. Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube”. No es extraño que Pedro este asustado, subir hasta Dios y ver esto, es morir a nuestros proyectos, morir a uno mismo, a tantos planes y esquemas. Allí está Dios: “¡Qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías, no sabía lo que decía”, Pedro expresa lo que todos pensamos. Vamos a quedarnos siempre así tan cerca de Dios y de nosotros mismos, en una vida sin oscuridades; es la tentación de huir del mundo, refugiándose en la oración o en la vida afectiva de la comunidad, ¡vamos a quedarnos mirando al cielo!

Subir la montaña de la Cuaresma es admitir y valorar críticamente nuestra vida que necesita conversión y cambio. Pero al mismo tiempo esta historia de la transfiguración en lo alto de la montaña nos anima a estar despiertos para ver las horas y momentos en que se nos abre el cielo, sale el sol, o nos iluminan las estrellas. El que ha subido al monte puede recordar agradecido muchas experiencias, que se nos dan en nuestra vida como un regalo del cielo. Se impone la belleza, mirar desde allí los valles, contemplar y después saber que hay que desandar el camino hacia la vida cotidiana. Habrá que subir con frecuencia para estar con Él, escucharle y renovar las fuerzas para nuestro camino. Subir y bajar, ese es el camino.