EL AMOR NO DEBE NACER EN LA ARENA DE LOS SENTIMIENTOS QUE VAN Y VIENEN, SINO EN LA ROCA DEL AMOR VERDADERO, EL AMOR QUE VIENE DE DIOS

(Papa Francisco)

lunes, 29 de junio de 2015

HOY...

RAÍCES PROFUNDAS


Nuestro título del blog de hoy no tiene que ver con esa gran película de los años 50, todo un clásico en el cine western, sino que hacemos referencia a que cuanto más relevante y significativa es la tarea de una persona en la sociedad, tanto más probada debe ser su reciedumbre moral y capacidad profesional. Las tormentas y los rayos golpean con más fuerza a los altos picachos que a las humildes piedras de los valles.

Un roble muy grande, pero con raíces muy pobres, fue desarraigado por el viento y lanzado al cauce de un río. Fue a caer entre algunas cañas, a las que les habló así: —Me pregunto cómo ustedes, que son tan livianas y débiles, no han sido completamente aplastadas por estos fuertes vientos. Ellas contestaron, —Sin tener buenas raíces, usted lucha y compite contra el viento, y con facilidad es derribado; nosotras, en cambio, nos doblegamos ante el menor soplo de aire, y por lo tanto permanecemos intactas, y nos salvamos.  


“No hay árbol recio y consistente, si el viento no lo azota con frecuencia”. Los huracanes o arrancan los árboles de escasas raíces o, si resisten, los urgen a profundizar las que tienen. Lo mismo pasa con las personas que han sido capaces de afrontar con éxito los desafíos del hogar, de la profesión y de la historia. Son luchadores que triunfaron. Pero es importante que sigas profundizando tus raíces siempre, que estés en permanente crecimiento. 

domingo, 28 de junio de 2015

HOY... EL EVANGELIO

EL PODER DE LA FE


Es curioso este texto de Marcos en el Evangelio de hoy; nos introduce una historia dentro de otra, para hacernos caer en la cuenta, de que Jesús no sólo es el sanador del cuerpo (la hemorroisa), sino el señor de la vida (la hija de Jairo) y en ambos casos resaltando la fe de los protagonistas. Jesús es el “Dios con nosotros” y como en el Evangelio del domingo pasado, la fe es una llamada a perder el miedo y entrar en la vida.“Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años”, la situación de esta mujer era desesperada: “muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero en vez de mejorar, se había puesto peor”, y no sólo por eso, quizás más gravosa que la enfermedad eran sus consecuencias sociales. Esta mujer estaba enterrada en vida a causa de la impureza, estaba excluida de la comunidad y no podía participar en el culto. No podía tocar a nadie, ya que si lo tocaba lo hacía impuro, por lo tanto tenía que renunciar a toda la cercanía humana, incluidos familiares, amigos y vecinos. Bueno, pues esta mujer tiene la osadía de tocar a Jesús: “acercándose por detrás, le toco el manto”Jesús apretujado por la gente, pregunta quién lo ha tocado y la mujer: “asustada y temblorosa se echó a sus pies y le confesó todo”. Jesús, a parte de su sensibilidad para darse cuenta que alguien le ha tocado de una manera especial, no tiene miedo de hacerse impuro (No se amontonen con preguntas: sobre el llegar con los pies y las manos manchadas, por tocar o dejarse tocar, por ciertas realidades). Vista su fe, la cura de los males de su cuerpo, su fe sencilla nos sirve como ejemplo, de cómo hay que acercarse a Jesús, con confianza para alcanzar la salud y a la paz: “Vete en paz y con salud”.El relato interrumpido continúa. El padre de la niña, Jairo, había pedido a Jesús que le imponga las manos y la libre de la enfermedad, pero no tiene prisa para ir a la casa, se para con la hemorroisa, quizás quiera dejar claro su señorío sobre la muerte. “Llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?”. Jesús parece tener un objetivo concreto, desea anticipar el signo de la resurrección. Escoge a Pedro, Santiago y Juan, los mismos que le acompañarán en la transfiguración y en Getsemaní, como testigos cualificados de que la muerte, no tiene la última palabra ante el poder de Dios, que nos llama a la vida.Llama la atención, que el centro de las dos narraciones es la fe y no los milagros. Para que nos entendamos, la fe obra el milagro y no al revés, por eso le dice al padre: “No temas; basta con que tengas fe”. Cuando llegó y vio el alboroto, dijo: “la niña no está muerta, está dormida, se reían de Él, los echó fuera a todos”. Marcos pone en boca de Jesús una sola palabra: “Levántate” y vuelve a la vida, se levanta, camina, come… No quiere que estemos allí como muertos, con gritos, llantos y estrépitos, nuestra misión es hacer presente el Reino de la vida, por eso los testigos. Para los que se quedan en los milagros y el espectáculo, Jesús insiste en algo imposible: “Insistió en que nadie se enterase”, debía saberlo todo el pueblo. Detrás de la resurrección de la niña, debemos captar otras cosas: que Dios nos llama a vivir de otra manera, a proclamar que estamos por la vida, que podemos estar tan muertos como la niña, si desde la fe y el Evangelio, no somos capaces de crear vida a nuestro alrededor y nos entretenemos en lloros ante la realidad.

sábado, 27 de junio de 2015

HOY...

SEMBRAR, SEMBRAR, SEMBRAR


Un hombre iba cada día al trabajo en el autobús. Una parada después que él, una anciana subía al autobús y se sentaba al lado de la ventana. La anciana abría una bolsa y durante todo el trayecto, iba tirando algo por la ventana. Siempre hacía lo mismo y un día, intrigado, el hombre le preguntó qué era lo que tiraba por la ventana. 
- ¡Son semillas! - le dijo la anciana. 
- ¿Semillas? ¿Semillas de qué? 
- De flores, es que miro afuera y está todo vacío... Me gustaría poder viajar viendo flores durante todo el camino. ¿Verdad que sería bonito? 
- Pero las semillas caen encima del asfalto, las aplastan los coches, se las comen los pájaros... ¿Cree que sus semillas germinarán al lado del camino? 
- Seguro que sí. Aunque algunas se pierdan, algunas acabarán en la cuneta y, con el tiempo, brotarán.
- Pero... Tardarán en crecer, necesitan agua... 
- Yo hago lo que puedo hacer. ¡Ya vendrán los días de lluvia! 
La anciana siguió con su trabajo... 
Y el hombre bajó del autobús para ir a trabajar, pensando que la anciana había perdido un poco la cabeza. 
Unos meses después... yendo al trabajo, el hombre, al mirar por la ventana, vio todo el camino lleno de flores... ¡Todo lo que veía era un colorido y florido paisaje! Se acordó de la anciana, pero hacía días que no la había visto.  Preguntó al conductor: 
- ¿Qué hay de la anciana de las semillas? 
- Pues, ya hace un mes que murió. 
El hombre volvió a su asiento y siguió mirando el paisaje. 
- "Las flores han brotado, se dijo, pero ¿de qué le ha servido su trabajo? No ha podido ver su obra". 
De repente, oyó la risa de una niña pequeña que señalaba entusiasmada las flores... 
- "¡Mira papá! ¡Mira cuantas flores!" 
¿Verdad que no hace falta explicar mucho el sentido de esta historia? 
La anciana de nuestra historia había hecho su trabajo y dejó su herencia a todos los que la pudieran recibir, a todos los que pudieran contemplarla y ser más felices. 
Dicen que aquel hombre, desde aquel día, hace el viaje de casa al trabajo con una bolsa de semillas. 
Está reflexión está dedicada a todos aquellos maestros, educadores, profesionales de la enseñanza, que, hoy, más que nunca, no pueden ver cómo crecen las semillas plantadas, las esperanzas sembradas en el corazón, sobretodo, de los adolescentes que llenan sus clases. 
Y como los padres son, o deberían ser, los grandes educadores, también está dedicada a ellos. 

Porque... Educar es enseñar caminos.

viernes, 26 de junio de 2015

HOY... PARA LOS MAYORES DE 30

ME CAÍ DEL MUNDO...
Y NO SÉ COMO SE ENTRA



Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco. No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales. ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!
Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo. Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. Es más ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. Tiramos absolutamente todo. Ya no hay zapatero que remiende un zapatero, ni colchonero que sacuda un colchón y lo deje como nuevo, ni afiladores por la calle para los cuchillos. De “por ahí” vengo yo, de cuando todo eso existía y nada se tiraba. Y no es que haya sido mejor, es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el “guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo”, pasarse al “compre y bote que ya se viene el modelo nuevo”. Hay que cambiar el auto cada tres años porque si no, eres un arruinado. Aunque el coche esté en buen estado. ¡Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo! Pero por Dios.
Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre. Me educaron para guardar todo. Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso a las tradiciones) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes, el primer cabello que le cortaron en la peluquería… ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo? ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los trapos de cocina, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos… ¡¡Guardábamos hasta las tapas de los refrescos!! Los corchos de las botellas, las llavecitas que traían las latas de sardinas. ¡Y las pilas! Las pilas pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil en un par de usos.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡Los diarios! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia, para limpiar vidrios, para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne o desenvolviendo los huevos que meticulosamente había envuelto en un periódico el tendero del barrio! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer adornos de navidad y las páginas de los calendarios para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos reutilizarlos estando encendida otra vela, y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía “éste es un 4 de bastos”.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Con el tiempo, aparecía algún pedazo derecho que esperaba a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa. Nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Y hoy, sin embargo, deciden “matarlos” apenas aparentan dejar de servir.
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de duraznos se volvieron macetas, portalápices y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza y los corchos esperaban pacientemente en un cajón hasta encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. De la moral que se desecha si de ganar dinero se trata. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte en cuanto confunden el nombre de dos de sus nietos, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos en cuanto a uno de ellos se le cae la barriga, o le sale alguna arruga. Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a mi señora como parte de pago de otra con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que ella me gane de mano y sea yo el entregado.

jueves, 25 de junio de 2015

HOY...

PAZ 
¿PALABRAS O HECHOS?



“Todos hablan de la paz, algunos potentes de la Tierra dicen cosas muy bonitas de la paz, pero por debajo venden armas. Sí, existe la hipocresía siempre… por eso he dicho: no es suficiente hablar de paz, se debe hacer la paz. Y quien habla solamente de paz y no hace la paz se contradice, y quien habla de paz y favorece la guerra, por ejemplo con la venta de armas, es un hipócrita. Es así. Paz es el sueño de Dios, es el proyecto de Dios para la humanidad, para la historia, con toda la creación. Y es un proyecto que encuentra siempre oposición por parte del hombre y por parte del maligno... ¡Cuánto sufrimiento, cuánta destrucción, cuánto dolor! Hoy, queridos hermanos y hermanas, se eleva una vez más el grito del pueblo de Dios y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad: ¡Nunca más la guerra!”

Papa Francisco

miércoles, 24 de junio de 2015

HOY... APRENDEMOS

YOGA Y CRISTIANISMO


El Padre James Manjackal M.S.F.S es un conocido sacerdote católico que da la vuelta al mundo predicando en retiros, dirigiendo convenciones y servicios de sanación, dirigiendo Escuelas de Evangelización e iniciando misiones entre los musulmanes en el Golfo de Arabia. 
En 1989 fundó "Charis Bhavan", el renombrado centro carismático de retiros en Kerala, siendo su director y superior durante 6 años. 
Siendo indio, del estado de Kerala, es un gran conocedor de las corrientes espirituales que nacen en Oriente, en especial el Yoga, la Nueva Era, el Reiki... y acaba de alertar en una conferencia que "Yoga y cristianismo son incompatibles".

Por su interés, ReL reproduce la conferencia íntegra:

Indio y sacerdote católico
«Como cristiano católico nacido en el seno de una familia católica tradicional en Kerala, en la India, pero habiendo vivido entre hindúes; y ahora como religioso, sacerdote católico y predicador carismático en 60 países de los cinco continentes, creo que tengo algo que decir sobre los efectos perniciosos que tiene el yoga en la vida y en la espiritualidad cristiana.

»Sé que hay un interés creciente por el yoga en todo el mundo, incluso entre los cristianos y que también ese interés se extiende a otras prácticas esotéricas y de la Nueva Era como el Reiki, la reencarnación, la acupresión, la acupuntura, la sanación pránica o pranoterapia, la reflexiología, etc. métodos sobre los que el Vaticano ha prevenido y avisado en su documento “Jesucristo, portador del agua de la vida”.

Confusión sobre el Yoga
»Para algunos el Yoga es un medio de relajación y de alivio de la tensión, para otros es un ejercicio que promueve la salud y el estar en forma y, para una minoría, es un medio para la curación de enfermedades. 

»En la mente del católico medio, ya sea laico o del clero, hay mucha confusión pues el Yoga según se promueve entre los católicos no es exclusivamente ni una disciplina relacionada con la salud ni una disciplina espiritual sino que unas veces es una cosa, otras veces la otra, y frecuentemente una mezcla de las dos.

»Pero el hecho es que el Yoga es principalmente una disciplina espiritual y sé que incluso hay sacerdotes y hermanas en seminarios y noviciados que aconsejan el Yoga como una ayuda para la meditación y para la oración. 

»Es triste que hoy en día, muchos católicos estén perdiendo la confianza en las grandes prácticas espirituales y místicas para la oración y la disciplina que recibieron de grandes santos como Ignacio de Loyola, Francisco de Asís, Francisco de Sales, Santa Teresa de Avila, etc. y ahora sigan a espiritualidades y místicas orientales que provienen del Hinduismo y del Budismo.

»A este respecto, un cristiano sincero debería informarse sobre la compatibilidad del Yoga con la espiritualidad cristiana y sobre la conveniencia de incorporar sus técnicas en la oración y en la meditación cristianas.

Yoga es una unión con una divinidad impersonal
»¿Qué es el Yoga? La palabra Yoga significa "unión", el objetivo del Yoga es unir el yo transitorio (temporal), "JIVA" con el (yo eterno) infinito "BRAHMAN", el concepto hindú de Dios. Este Dios no es un Dios personal, sino que es una sustancia impersonal espiritual que es uno con la naturaleza y el comos.

»Brahman es una sustancia impersonal y divina que “impregna, envuelve y subyacente en todo”. El Yoga tiene sus raíces en los Upanishads hindúes que son anteriores al año 1000 a.C., y dice sobre el Yoga que “une la luz dentro de ti con la luz de Brahman”.

»“Lo absoluto está en uno mismo” dicen los Upanishads Chandogya, “TAT TUAM ASI” o “ESO ERES TÚ”. Lo Divino habita dentro de cada uno a través de Su representante microcósmico - el yo individual- llamado Jiva.

»En el Bhagavad Gita, el señor Krishna describe el Jiva como “mi propia parte eterna”, y afirma que “la alegría del yoga le llega al yogi que es uno con Brahman”.

Las ocho vías del Yoga
En el año 150 a.C, el yogi Patanjali explicó las ocho vías que guían las prácticas del Yoga desde la ignorancia a la iluminación. Las ocho vías son como una escalera. Son:

- autocontrol (yama)
- práctica religiosa (niyama)
- posturas (asana)
- ejercicios de respiración (pranayama)
- control de los sentidos (pratyahara)
- concentración (dharana)
- contemplación profunda (dhyana)
- iluminación (samadhi).

»Aquí es interesante observar que las posturas y los ejercicios de respiración, que frecuentemente son considerados en occidente como todo el Yoga, son los pasos 3 y 4 hacia la unión con Brahman.

El Yoga es una disciplina espiritual
»El Yoga no es sólo un sistema elaborado de posturas y de ejercicios físicos, es una disciplina espiritual que pregona llevar el alma al samadhi, a la unión total con el ser divino. El samadhi es el estado en el que lo natural y lo divino se convierten en uno, el hombre y Dios llegan a ser uno sin ninguna diferencia. (Brad Scott: ¿Ejercicio o práctica religiosa? Yoga: Lo que el profesor nunca le enseñó en una clase de Hatha Yoga” en el Watchman Expositor Vol. 18, No. 2, 2001).

Cuando te citan la Biblia en clave panteísta
»Este enfoque del Yoga es radicalmente contrario al Cristianismo, en donde claramente hay una distinción entre Creador y criatura, entre Dios y hombre. En el Cristianismo, Dios es el “Otro” y nunca “el mismo”.

»Es triste que algunos promotores del Yoga, Reiki o de otras disciplinas o meditaciones distorsionen algunas citas de la Biblia al citarlas aisladas para corroborar sus argumentos tales como: “sois templo de Dios” “el agua viva fluye en ti”, “estaréis en Mi y Yo estaré en vosotros” “ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mi” etc. sin entender el contexto ni el significado de estas palabras de la Biblia.

»Hay gente que retrata a Jesús incluso como a un yogui como actualmente podemos ver en imágenes de Jesús en conventos, capillas y presbiterios – ¡Jesús está representado en posturas de meditación de yogui!”.

»Decir que Jesús es “un yogui” es denegar Su divinidad, santidad y perfección intrínseca e insinúa que Él tenía una naturaleza imperfecta sujeta a la ignorancia y a la ilusión (Maya), y que necesitó ser liberado de su condición humana mediante la práctica y la disciplina del yoga.