EL AMOR NO DEBE NACER EN LA ARENA DE LOS SENTIMIENTOS QUE VAN Y VIENEN, SINO EN LA ROCA DEL AMOR VERDADERO, EL AMOR QUE VIENE DE DIOS

(Papa Francisco)

martes, 6 de octubre de 2015

HOY...

TEOLOGÍA DEL PAPA FRANCISCO


El 24 de setiembre de 2015, por primera vez en la historia, un Papa de Roma pronunció un discurso en el Capitolio de Washington, dirigiéndose a los congresistas de la primera potencia mundial. Jorge Mario Bergoglio no se anduvo por las ramas. Y fue derecho a los asuntos que más directamente afectan a la enorme mayoría de los habitantes del planeta. Aunque sabemos que algunos de los temas que allí planteó Francisco, no son precisamente los que mejor suenan en los oídos de muchos de los legisladores que allí escucharon al Papa. “Si es verdad que la política debe servir a la persona humana, no puede ser esclava de la economía y de las finanzas”, dijo el obispo de Roma ante un Congreso en el que la mayoría de sus miembros son millonarios al servicio de los intereses turbios e inconfesables de los mercados. Si a esto sumamos la condena inapelable del tráfico de armamentos, de las guerras, el pronunciamiento en contra de la pena de muerte, y la solidaridad con los pobres del mundo, todo esto debió sonar en el Congreso de Estados Unidos como hace años sonaron en toda América los discursos proféticos de Martin Luther King. 
Dicho esto, vengo a lo que quiero destacar en esta reflexión: ¿Qué teología maneja el papa Bergoglio? Esta pregunta es comprensible. Porque, como es sabido, son muchos los que en los ambientes eclesiásticos echan de menos la sapiencia teológica que manejaba el papa anterior, Benedicto XVI, cuya presencia distinguida y su lenguaje cuidado de sabio alemán contrastan con la imprevisible y -para algunos- desgarbada figura de Francisco. Del que ya ha quedado patente para todo el mundo que se maneja mejor entre la gente sencilla de la calle que entre distinguidos y selectos estudiosos de los más refinados saberes. 
¿Es por esto Francisco menos teólogo que Ratzinger? No lo es menos. Ni tampoco lo es más. Es distinto. Aquí vendrá bien recordar que, en el Nuevo Testamento, se advierte que hay dos formas de hacer teología. Está, por una parte, la “teología especulativa” de Pablo. Y está, en otro contexto, la “teología narrativa” de los evangelios. O sea, la especulación ideológica más propia de la cultura helenista (propia de Pablo), y el relato histórico, característico de la tradición bíblica. ¿No se podría decir que Ratzinger se mueve como pez en el agua manejando la teología especulativa, mientras que Bergoglio se encuentra en su ambiente cuando desciende de las alturas, de la especulación de “ser” a lo concreto y tangible del “acontecer”? 
Es evidente que el pensamiento especulativo seduce a determinadas mentalidades por su profundidad y su capacidad analítica. Pero no es menos cierto que, a la hora de la verdad, lo que decide la felicidad o la desgracia de la gente no es la profundidad de la cabeza pensante, sino la evidencia patente de lo que sucede, lo que nos pasa cada día, lo que nos hace felices o desdichados. 
Lo que ha sucedido en la Iglesia es que, con el paso del tiempo, cuando la teología quedó sistematizada y se organizó en tratados (lo que todavía se sigue estudiando en los seminarios y enseñando en los catecismos), la teología especulativa de Pablo resultó más determinante que la teología narrativa de los evangelios. Y así, por poner un ejemplo, a la gente se le enseña más la “religión de redención”, que predicó Pablo (G. Bornkamm), y se le enseña quizá menos la “memoria peligrosa y subversiva” (J. B. Metz) de Jesús. 

Por suerte, el papa Francisco no se cansa de repetir que tenemos que recuperar el Evangelio, que tenemos que leerlo, meditarlo, entenderlo, llevarlo en el bolsillo. Si no hacemos esto, y si esto no se hace vida en nosotros, caemos sin más remedio en el cristianismo de la mentira y el engaño. Lo diré con claridad y en pocas palabras: si Francisco se queda en la especulación de los pensadores teológicos más excelsos, es seguro que hoy no se comentaría en casi todos los medios de comunicación lo que congresistas de USA han tenido que escuchar allí, en su grandioso Capitolio. Si lo han tenido que oír, sin duda alguna es porque el Papa que tenemos lleva consigo, incorporado en su vida, el “recuerdo peligroso” de Jesús. Por eso ha tirado de la “parresía” necesaria, para decirles en su cara a los hombres más poderosos del mundo, que tienen que organizar las cosas de otra manera. No se puede soportar que unos pocos naden en todas las abundancias, al tiempo que la inmensa mayoría de la humanidad se ahoga, se muere, entre gritos de desesperación.

lunes, 5 de octubre de 2015

HOY...

DEJAR Y COMENZAR


¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ DEJA DE QUEJARTE Y COMIENZA A VIVIR !!!!!!!!!!


domingo, 4 de octubre de 2015

HOY... EL EVANGELIO

AMOR Y DIVORCIO


Después de escuchar el texto todos tendrán claro que hay que hablar del divorcio, ¿Pero cómo encarar el tema que tiene tantos puntos de vista y ángulos diversos desde donde ser mirado, o poderosos argumentos a favor de una postura o de otra? Parece que en el próxima segunda parte del Sínodo de los Obispos sobre la Familia, se hablará del tema, y el Papa hace poco ha dicho algo sobre las nulidades (rapidez y gratuidad). Sigamos el Evangelio de hoy un tanto difícil.
Los fariseos le preguntan a Jesús: “¿Le es licito a un hombre divorciarse de su mujer?”. Está claro que la mujer no cuenta, las leyes habían sido redactadas por hombres y para los hombres. Los hombres tendían a hacer fácil la ley para ellos mismos, y exigente para las mujeres. Por eso replica Jesús: “¿Qué os ha mandado Moisés?”. Ellos responden: “Moisés permitió divorciarse dándole a la mujer un acta de repudio”. Y vuelve la repuesta: “Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto”. En el diálogo Jesús va buscando el ir más allá de la ley y establecer el principio fundamental del matrimonio.
El fundamento está en la primera lectura que hemos escuchado, en el Génesis: “Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne”. Jesús no ignora lo difícil de una relación de pareja o el clima insoportable al que llegan ciertos matrimonios; el sufrimiento al que se ven sometidos los hijos, uno de los esposos, o ambos; ni las aberraciones de todo tipo, que a veces se producen en el seno de algunas familias. Pero se opone al divorcio porque es la expresión de la desinteligencia de dos, de la falta de comprensión, de amor y fidelidad, sabiendo que la ley, no hace que dos personas se quieran, ni puede solucionar la falta de amor o la ruptura del amor.
El hombre de fe, descubre que la relación matrimonial es un perfecto camino para llegar a Dios, por el amor al otro. En la otra parte de la pareja está Dios, fuimos creados a su imagen y semejanza, por eso deben amarse y respetarse: “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”. Si desde el comienzo aprendemos a amar, miramos a la mujer y al hombre, como ese otro igual en dignidad y en el que tengo que descubrir parte de mí mismo. ¿Qué más nos da si es lícito o no separarse? Lo que hay que hacer es una apuesta por el amor, si algún día ese amor desaparece, se tendrá que asumir la responsabilidad de separarse, de esa persona con quien no supo o no pudo hacer un proyecto en común.
La cuestión del matrimonio está incluida por Marcos, en el contexto de la radicalidad del seguimiento. Si traducimos este texto en clave jurídica, entonces la indisolubilidad del matrimonio es ley, exigencia constitutiva de la pareja cristiana, sellada por el sacramento, (en ocasiones sacramiento). Pero si traducimos este texto desde donde se encuentra, entonces la indisolubilidad nace desde la llamada al Reino. Lo primero sería “casarse por la Iglesia”; lo segundo, “casarse en la Iglesia”. El imperativo de Jesús se apoya en la llamada, en la dinámica del amor y en el misterio de la alianza entre el hombre y la mujer.
¿Hemos educado para el amor en pareja? Desgraciadamente los que llevamos muchos años dando cursillos de novios, nos damos cuenta que los desafíos de una cierta madurez afectiva y la necesidad de fundamentar en amor en la fe, se viven con una gran superficialidad. En dos semanas o un fin de semana, no se puede hacer lo que no acompañamos en varios años de noviazgo o de vida en común. Tenemos un serio desafío en las parroquias y en la Iglesia.
El evangelio de hoy, no pretende establecer una norma jurídica, ni algo sociológico o psicológico. El texto es también Buena Noticia para la felicidad del hombre y la mujer, es salvación y no condenación. No nos impone un yugo, sino que pretende liberarnos y anuncia que la felicidad es posible, porque el amor es posible. Hoy se nos anuncia que Dios es amor y cuando una pareja lucha por el amor, allí está Dios.

PD: Hoy es San Francisco de Asís: es curioso que vivir la pobreza está también en la clave del seguimiento, pero de eso no hemos hecho una ley.
Julio César Rioja, cmf

sábado, 3 de octubre de 2015

HOY... ORAMOS

ORACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA POR EL SÍNODO


Jesús, María y José
en vosotros contemplamos
el esplendor del verdadero amor,
a vosotros, confiados, nos dirigimos.
Santa Familia de Nazaret,
haz también de nuestras familias
lugar de comunión y cenáculo de oración,
auténticas escuelas del evangelio
y pequeñas Iglesias domésticas.
Santa Familia de Nazaret,
que nuca más haya en las familias episodios
de violencia, de cerrazón y división;
que quien haya sido herido o escandalizado
sea pronto consolado y curado.
Santa Familia de Nazaret,
que el próximo Sínodo de los Obispos
haga tomar conciencia a todos
del carácter sagrado e inviolable de la familia,
de sus belleza en el proyecto de Dios.
Jesús, María y José,
escuchad, acoged nuestra súplica.


viernes, 2 de octubre de 2015

HOY...

ORACIÓN OSADA


Todos puedan orar confiadamente ante Dios. Algunos se ven afectados por la duda, el miedo, y tienen miedo de preguntar porque hay una falta de confianza en que Dios responderá como lo deseen. Sin embargo, como creyentes, nos vemos obligados por las Sagradas Escrituras para buscar audazmente la mano de la liberación de Dios en nuestras vidas.
Cuando aprendemos a orar con valentía, con sabiduría, nuestra fe se aumenta y no podemos hacer otra cosa que seguir adelante con mayores peticiones delante de Dios. Él quiere que oremos con audacia y confianza. ¿Por qué deberían los creyentes orar de esta manera? Aquí hay 7 Razones para hacerlo:

1) Podemos orar osadamente porque Dios escucha nuestras oraciones

2) Podemos orar con osadía, porque nuestras oraciones hacen una diferencia

3) Podemos orar con osadía, porque somos hechos justos a través de Cristo

4) Podemos orar con osadía, porque nuestras peticiones están en línea con la voluntad de Dios

5) Podemos orar osadamente porque obedecemos las Escrituras

6) Podemos orar con osaía, porque se nos manda a hacerlo

7) Podemos orar osadamente porque sabemos que Él es capaz de hacer más de lo que pedimos

jueves, 1 de octubre de 2015

HOY...

La bolsa de papas


Una profesora hizo llevar a sus alumnos una bolsa de plástico y una bolsa de papas. Por cada persona que no perdonaban, debían elegir una papa, escribir en ella el nombre y fecha y ponerla en la bolsa de plástico. Les dijo que llevaran con ellos a todos lados esta bolsa con las papas fechadas durante una semana. Esta molestia les hizo tomar conciencia del peso espiritual que llevaban. Naturalmente, las papas se iban pudriendo y olían muy mal. ¡Éste fue el exacto símbolo del precio que pagaron por mantener sus rencores y resentimientos! Con frecuencia pensaban que el perdón es un regalo hecho a otra persona y, aunque eso es verdad, también es el mejor obsequio y satisfacción que podemos darnos a nosotros mismos.


Vivir la caridad cristiana no es fácil. En verdad está por encima de nuestra capacidad humana. Por eso es indispensable suplicar con humildad y constancia al Señor el don del Amor y la Paz para poder elevarnos sobre nuestros egoísmos, retraimientos, susceptibilidades… Pero cuando el Espíritu del Amor nos invade podemos “perdonar, soportar y esperar sin límites”.