EL AMOR NO DEBE NACER EN LA ARENA DE LOS SENTIMIENTOS QUE VAN Y VIENEN, SINO EN LA ROCA DEL AMOR VERDADERO, EL AMOR QUE VIENE DE DIOS

(Papa Francisco)

jueves, 8 de diciembre de 2016

HOY... ES FIESTA

INMACULADA CONCEPCIÓN



Gracias, María, por tu libertad interior.
Gracias por anticipar nuestro destino. 
Gracias por enseñarnos el rostro de una mujer creyente que, 
aunque necesite preguntar y encontrar respuestas, 
siempre está abierta a la Palabra.
Gracias por tu total disponibilidad que permitió nacer a Dios.
Actitud que propone el Nuevo Testamento 
como la más adecuada para recibir y vivir el Reino.
Gracias por enseñarnos el valor de la libertad en nuestros actos.
Por ser ejemplo de diálogo.
Por aceptar el proyecto de Dios, en el que desde el principio ha habido una MUJER.

GRACIAS.

Gentileza de:
Tiquín y Miguel

Felicitaciones a todas aquellas MUJERES que hoy tienen su onomástica

miércoles, 7 de diciembre de 2016

HOY...

SEÑOR DE LA VIDA


“¿Por qué en un mundo que se dice civilizado, la muerte, no sólo ha extendido su dominio, sino que se ha desacralizado ese misterio respetado incluso por los paganos? ¿Por qué la muerte, si es tanta la sed de vivir? ¿No hemos nacido para vivir? ¿Por qué esa furia ciega, esa carrera alocada hacia la destrucción de la vida?

Yo venía de oír la radio y dar un vistazo al diario: “Chofer de camión, cargado con dinamita, se lanza contra un edificio, se temen víctimas”. “Mujer con sus dos hijos se lanza al metro”. “Gresca en una boda: un centenar de contusos”. (Señor, ¡qué mal comienzo, en una boda!), y una noticia que me ha entristecido mucho: el Director de un hospital local denunciaba unos mil abortos ocurridos en el último año, en su mayoría de muchachas adolescentes... Sin hablar de secuestros, violaciones y robos...


Ayúdanos, Señor, a sentir lo que es vivir, a redescubrir las alegrías de la vida cotidiana: los amigos, la luz, la belleza, la bondad, el compartir, las fiestas…, lo que da sabor al vivir. Señor, amigo de la vida, danos vivirla en plenitud, y, agradecidos, ser siempre portadores de vida (Spoletini)”. Aprecia y respeta la vida, don inapreciable del amor de Dios.

martes, 6 de diciembre de 2016

HOY... ES FIESTA

DÍA DE LA CONSTITUCIÓN



lunes, 5 de diciembre de 2016

HOY...

CURIOSIDAD INFANTIL


En el seno de la familia aprendes a reconocer tu propia dignidad, en la convivencia diaria descubres la maravilla del amor. La familia es el remedio por excelencia para superar los efectos nocivos del desamparo y del abandono, cuyas trágicas consecuencias son la violencia, la delincuencia y las adicciones…

“Papi, ¿cuánto ganas?” Preguntó un niño a su papá que volvía del trabajo. El padre repuso severamente: “Mira hijo, esos informes ni tu madre los conoce. No  molestes, estoy cansado”. “Pero, papá”, insistía el pequeño, “por favor, ¿cuánto ganas por hora? El padre, más tranquilo, contestó: “800 pesos la hora”. “Papi, ¿me podrías prestar 400 pesos?”. El padre fuera de sí le dijo: “¿Así que por eso querías saber cuánto gano? Vete a dormir y no molestes más, ¡niño aprovechador!” Había caído la noche. El padre meditó lo sucedido y se sintió culpable: ¡quizá su hijo necesitaba algo! Fue al cuarto del niño y con voz baja preguntó: “¿Duermes, hijo?”. “Habla, papá”, respondió el niño. “Aquí tienes el dinero que me pediste”. “Gracias, papá”, contestó, y sacando unos billetes debajo de la almohada, dijo: “Ahora ya completé, papi, ¡tengo 800 pesos! ¿Me podrías vender una hora de tu tiempo?”.


En la familia aprendes a salir de la estrechez del egoísmo para abrirte a los demás. La familia te enseña que el mundo está hecho para ser compartido en paz y armonía, espacio humano donde tus gustos no son norma suprema, y donde las necesidades de los demás son reclamos a tu capacidad de amor y servicio.

domingo, 4 de diciembre de 2016

HOY... EL EVANGELIO (Mt 3, 1-12)

DESIERTO MODERNO



¡Vuelve mañana Juan!, una voz grita en nuestras plazas, ¿no era en el desierto? Sí, pero nuestras plazas a veces, son desiertos, aunque estén llenas de gente: “Voz del que grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”. ¡No me grites muchacho!, y vístete decentemente si quieres decirme algo: “Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero en la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre”. Bueno, esto es más que corriente, será otro supuesto parado, pidiendo algo. ¿Quién te va a escuchar con esas pintas?, ¿no sabes que la gente está ya muy escamada?, ¡apártate, que te va a pillar un coche!
¿Un camino?, ¿convertirnos?, ¿está llegando el Reino?, esto me suena a un visionario, que no se habrá tomado la medicación convenientemente. Anda, que todo este tinglado de meterse todos sus seguidores en la fuente, dicen que para bautizarse, no sé como estos alcaldes modernos lo permiten. Encima, arremete contra los que nos paramos a mirar, nos llama: “¡Raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión”, sus palabras son muy agradables: “Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será talado y echado al fuego”.
Por cierto, también nos anuncia que detrás de él viene alguien: “Pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo y no merezco ni llevarle las sandalias”, no estamos para muchas visitas, pero al menos reconoce, que es más importante que él. Ese bautizará con agua, pero no sólo con agua, sino con espíritu y fuego, menudo espectáculo, y en su mano tendrá un bieldo: “Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga”.
Se me ha acercado, da un poco de miedo, dice: “Dios es capaz de sacar hijos de Abraham de estas piedras”, puede que no le falte razón, pero no se ha dado cuenta, de que no es tiempo, ni para bañarse en la fuente (bautizarse), con el frío que hace, ni para pedirnos que nuestras vidas cambien. Dejémoslo estar, en esta época de adornos y consumo, lo de convertirse, puede ser un propósito que hagamos para el año nuevo. ¡Que vuelva más tarde!, ¡no nos agües la fiesta!, que está todo preparado como cada año, para que la venida del que nos anuncias, no nos moleste.
Me voy calle abajo, a mi mente vienen lejanamente, las palabras del profeta Isaías: “Habitará el lobo con el cordero, el leopardo se tumbará con el cabrito, el ternero y el león pacerán juntos: un muchacho será su pastor. La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león como el buey, comerá paja. El niño de pecho retoza junto al escondrijo de la serpiente, y el recién destetado extiende la mano hacia la madriguera del áspid”. Hay muchos sueños que no salen a la luz.
Echo una mirada a mis adentros. Puedo aparentar por fuera felicidad, alegría, satisfacción, pero es indudable, que por dentro, el fuego de la insatisfacción me quema y me hace daño. En lo más secreto y profundo de mi intimidad, donde el tesoro es más mío, guardo un cúmulo enorme de esperanzas frustradas, que no consigo hacer realidad. Y lo malo, es que tú eres igual que yo y que el de más allá: tranquilo por fuera y herido por dentro, hasta la médula de nuestra seguridad. Somos así, no nos engañemos, pero nos engañaríamos más, si siguiéramos pensando, que debemos seguir siendo así. La esperanza no está muerta, no ha desaparecido, está escondida, llena de polvo, en la oscuridad de nuestros adentros. Pero respira y hay que sacarla a la luz. El ser más miserable de la tierra la lleva dentro. Hay que alimentarla, puede que se esté agotando el tiempo.
Juan es la voz, el grito que tenemos dentro, vuelve cada año, esperando que comprendamos lo que es el Adviento. Salgamos a las plazas o al desierto, allí no hace falta abrir las ventanas, para sentir la brisa del Reino, que sopla con fuerza y nos invita a convertirnos, a que cambiemos.
Julio César Rioja, cmf

sábado, 3 de diciembre de 2016

HOY...REFLEXIONES

S. XXI



Lo de encontrar la paz en el mundo parece cada vez más una utopía. Estamos en un momento especialmente intenso de violencia y con muchos frentes de guerra abiertos. Parece como si hubiera fuerzas oscuras que pretenden mantener este estado de cosas de forma perenne, con motivos más o menos oscuros. La intolerancia campa a sus anchas, hay una falta de amor visible en nuestras sociedades, la ira se ha instalado como forma de vida diaria, no hay respeto hacia nada ni nadie, los valores morales están a la baja, por momentos nadie se fía de nadie. Hay mucha gente que se alimenta de odio, vive del odio y siembra odio. Se ha perdido sentido de la vida, del bien común, de una sociedad tolerante, respetuosa y acogedora hacia lo nuevo y lo diferente, el la que el ser humano sea el valor supremo y la confianza en Dios su ancla para avanzar. Se adora el tener y poseer y no el ser. Las noticias de cualquier informativo están llenas de violencia de todo tipo. Parece que este cambio de Era, que a lo largo de la Historia ha servido para evolucionar, en esta ocasión está sacando lo peor de la raza humana, que se cierra sobre sí misma, sobre la tribu, sobre lo conocido, sobre la llamada zona de confort, que ficticiamente nos hemos creado, y nos da pánico salir de ella, porque allí estamos moderadamente felices o infelices y nos conformamos con ello, es nuestro límite. El ser humano ha perdido sentido de aventura vivencial. La tecnología, que está para ayudar y mejorar nuestra vida, es usada como nuevo gurú infalible que guía y soluciona los problemas con solo apretar un botón. Si no encontramos las respuestas inmediatas ahí, buscamos algún culpable que pague nuestras frustraciones. Lo que les pase a los que conviven con nosotros nos trae sin cuidado. Es el imperio del YO.  Lo que el Papa Francisco llama la globalización de la indiferencia.
El filósofo francés Roger Garaudy, se hizo eco de una frase supuestamente pronunciada por André Malraux y afirma:  "El siglo XXI será espiritual (religioso) o no será". Está claro que en sus primeros años no lo está siendo. Este filósofo sigue afirmando: "es necesario una espiritualidad común a todos los que piensan que la vida tiene un sentido, de lo contrario el S. XXI no aguantará 100 años".  Muchas veces los cristianos nos vemos superados y nos preguntamos que podemos hacer ante este estado de cosas, donde encontrar esa espiritualidad; pues tranquilos que tenemos la solución cerca: Oración, Cristo, Evangelio,...

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