AL SALMO 70
Señor, en ti esperé muy confiado;
no sea para siempre confundido;
de tu justicia sea favorecido
y líbrame de mal y de pecado.
A ti clamo, mi Dios, muy angustiado,
inclina a mi clamor tu buen oído;
haz salvo a mí, tu siervo dolorido;
seré salvo, Señor, de ti guardado.
Tú eres mi virtud, mi fortaleza;
jamás, ni en mi vejez, me desampares;
tú seas mi paciencia, mi firmeza.
Tu suma bondad loen mis cantares;
publicará mi lengua sin tristeza
tu ley en todos tiempos y lugares.
Cristóbal Cabrera,(Siglo XVI).
Gentileza de Tiquín y Miguel
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