LOS REMOS DE LA BARCA
El escritor escocés Walter Scott cuenta que un día,
cuando paseaba en un bote, notó que los remos utilizados por el barquero
llevaban cada uno una inscripción. Sobre uno: “ora”, y sobre el otro,
“trabaja”. Entonces preguntó qué significaba esto. —Enseguida voy a
mostrárselo, contestó el barquero. Inmediatamente puso en acción sólo el remo
“ora” y el bote empezó a dar vueltas sin avanzar. Luego tomó el remo “trabaja”,
haciendo girar el bote en sentido contrario. Finalmente, tomó los dos remos y
el bote se dirigió hacia adelante. — ¿Entendió Usted?, preguntó el barquero.
—Si, —respondió el escritor—, la oración sin el trabajo, o el trabajo sin la
oración, no pueden llevarnos a la meta.
La oración que haces al comenzar la jornada y al
terminarla, es la expresión de tu amor y confianza en Dios. Entre estos dos
momentos, si amas de verdad a Dios con toda el alma y con todas las fuerzas,
como dice la Palabra, de alguna manera el recuerdo y la presencia del Señor te
acompañarán en las variadas tareas de tu jornada.
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