EL AMOR NO DEBE NACER EN LA ARENA DE LOS SENTIMIENTOS QUE VAN Y VIENEN, SINO EN LA ROCA DEL AMOR VERDADERO, EL AMOR QUE VIENE DE DIOS

(Papa Francisco)

martes, 24 de enero de 2017

HOY... LEEMOS

UNA POESÍA


“Mi profesión principal,
mi deber principal
y mi oración principal,
es y seguirá siendo:
¡Amar!”

“Adorar significa,
en el sentido más amplio,
cumplir por amor la voluntad de Dios”.

“Dios  es amor y por eso alegría eterna.
Por lo tanto quien vive en Dios
o quien quiere reflejarlo,
debe ser al mismo tiempo
un reflejo  de la alegría eterna…”

“El que mantiene siempre abiertos
el corazón y los sentidos
para lo que le agrada a Dios,
permanece joven hasta edad avanzada,
porque nunca le falta la fuerza del amor”

P. José Kentenich

lunes, 23 de enero de 2017

HOY...FRASES

UN GENIO ANDA SUELTO (I)


"Los conceptos y principios fundamentales de la ciencia son invenciones libres del espíritu humano."

"La ley de la gravedad no es responsable de que la gente se enamore."

"Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro."

"Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo."

"Yo nunca pienso en el futuro. Viene bastante rápido."

"Intenta no volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de valor."

"La única cosa realmente valiosa es la intuición."

"Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana; y yo no estoy seguro sobre el universo."

"La formulación de un problema, es más importante que su solución."

"El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados."

"Un estómago vacío, es un mal consejero."

"La debilidad de actitud se vuelve debilidad de carácter."

"Quien nunca ha cometido un error nunca ha probado algo nuevo."

"Si los hechos no encajan en la teoría, cambie los hechos."

"La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices."

"El mundo no está amenazado por las malas personas sino por aquellos que permiten la maldad."

"Si tu intención es describir la verdad, hazlo con sencillez y la elegancia déjasela al sastre."

"Triste época la nuestra. Es más fácil desintegrar un átomo que superar un prejuicio."


domingo, 22 de enero de 2017

HOY... EL EVANGELIO (Mt 4, 20-23)

GENTILES


Mateo, no duda en copiar el texto de la primera lectura de hoy del profeta Isaías: “País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló”. Con una intencionalidad, que traslada a Jesús, de Nazaret a Cafarnaúm, que será a partir de ahora, el centro de su actividad evangelizadora. Lo que nos trasmite, es que Jesús va a empezar su predicación, no en Judea o en Jerusalén, sino en la Galilea de los paganos, en las fronteras de la increencia. Toda una declaración de intenciones, que conecta con el anuncio hecho por los profetas.“Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: Convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos”. Su preocupación es el Reino y en ésto consiste nuestra conversión actual. Acostumbrados a que las cosas sean o blancas o negras, existe una clara diferencia, entre convertir a todos los hombres en cristianos y llamar a todos los hombres, a sentirse participes del Reino. En el primer caso la Iglesia, la Parroquia, trabaja para sí misma, para ensanchar su número y sus ofertas; en el segundo, procura servir a los hombres, inmersa en las fronteras y periferias, para que el Reino de la justicia y de la paz, que ya está en germen (las semillas del Verbo que decía el Concilio Vaticano II), surja en cada persona.Que en nuestra pastoral habitual confundimos ambas cosas, está claro, queremos pescar gente para la Iglesia, más que pescar gente para el Reino. Por eso valoramos más, a los que se dedican en nuestras parroquias a las acciones internas: catequesis, liturgia…; que aquellos que están en las fronteras del mundo, en la Galilea de los gentiles. Resolver este dilema es fundamental: ¿no suena a veces ridículo, que mientras nuestro país se debate en un cambio político, en una crisis social y económica profunda; o Europa no es capaz de acoger a los que escapan de la guerra; nosotros discutamos cosas secundarias sobre los ritos y estructuras?Siguiendo el texto, Jesús configura su grupo de discípulos, de forma diferente a como hacían los líderes de la época. Éstos acogían a quienes solicitaban entrar. Jesús sin embargo, llama a quienes quiere incorporar a su grupo. (No es cuestión de recordar como son nuestras convocatorias). El atractivo de su llamada es irresistible y les hace capaces de renunciar a su familia y a su trabajo para seguirle. Lo que supone una ruptura no sólo afectiva, sino de todas las seguridades, invita a vivir un nuevo estilo de vida. Curioso, escoge a un grupo reducido de gente, doce, setenta y dos, todos ellos galileos, menos Judas el traídor que es de Judea, pescadores en su mayoría, no dirigentes religiosos. Como queriéndonos decir, que si el Reino es universal, la Iglesia puede ser un grupo pequeño sin complejos, que está llamado a prefigurar ese Reino.Pedro, Andrés, Santiago y Juan, antes de dejar las redes, seguro que en su interior deseaban algo distinto. El relato de hoy no nos cuenta su proceso, que sabemos necesitó tiempo, crisis y momentos intensos, como nuestros procesos. Ellos soñaban con: “proclamar en Evangelio del Reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo”, esperaban ardientemente un cambio de sistema, de relaciones. En su corazón resonaba lo anunciado por los profetas, por eso, lo dejaron todo ante la llamada y su decisión cuestiona nuestros sueños, compromisos, comodidades, materialismos, individualidades e insolidaridades. Hemos sido llamados por nuestros nombres, para hacer ver que Dios, está en medio de nosotros guiando la historia y uniendo a toda la familia humana. Algo de ésto, distinto, debe anidar en todo los cristianos.Podríamos terminar con la segunda lectura de San Pablo a los Corintios: “No me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo”. Eso es lo que llevamos demasiados años discutiendo, cómo pasar de una Iglesia o parroquia sacramental o de mantenimiento, a una parroquia misionera o evangelizadora. Acogiendo y saliendo, estando dentro y afuera, pero sobre todo, sintiéndonos llamados por Jesús a la urgencia de la conversión, a la Buena Noticia, al Reino. Hace falta tomarse en serio la llamada y sumar esfuerzos, para que en toda nuestra tierra, veamos brillar una luz grande. ¿Te animas a dejar las redes, a ser pescador de hombres y de paso, a meterte dentro de la red que es el Reino?

sábado, 21 de enero de 2017

HOY... MEDICINA

EL LIMÓN



Hoy me gustaría tratar sobre las numerosas virtudes medicinales del limonero (lat., Citrus limonum), un árbol que fue descrito así por los antiguos frailes: “És un arbre semblant al taronger que fa’l fruyt en forma oval d’un groch baix quan está madur, y conté un such agre” siendo, este zumo, “agre”, agrio y muy ácido.

Es un excelente protector del hígado y, al mismo tiempo, muy eficaz para ayudar a cuajar la leche destinada a hacer requesón y queso fresco.

Los botánicos afirman que el limonero es un árbol subtropical de origen asiático que se ha adaptado muy bien al clima mediterráneo.

La limonada, o zumo de limón, es muy rica en minerales y disfruta de numerosas propiedades refrescantes y antisépticas.

En la tradición medicinal popular la limonada ha sido utilizada, con notable eficacia, como desinfectante de las heridas, para bajar la fiebre y la aliviar las afecciones de las vías respiratorias, las afonías y las inflamaciones de la garganta.

Además, el limón regulariza las malas digestiones y diversas alteraciones del organismo ya que promueve la formación y secreción de la bilis y ayuda enormemente a metabolizar las grasas, neutraliza y elimina las toxinas.

El limón es, sobre todo, uno de los mejores antiescorbúticos y se mostró particularmente eficaz durante las epidemias de la fiebre amarilla.

Además, el limón es de gran utilidad para desinfectar y cicatrizar las heridas.

A pesar de sus numerosas propiedades, no se puede abusar de él como remedio, ni en la mesa.

Con todo, la piel del limón es ideal para aromatizar postres y hacer mermeladas, y su zumo es un buen sustitutivo del vinagre en las marinadas y ensaladas.

De la flor del limón y del naranjo agrio (lat., Citrus aurantium) se elabora el agua de azahar y, mezclada dicha flor con hojas de melisa o toronjil, se prepara la llamada Agua del Carmen, que es muy eficaz para los desfallecimientos y el mareo.

El limonero es un árbol de hoja perenne de floración continua a lo largo de todo el año; los limones nacen sobre las ramas mixtas y, aunque sea autofértil, conviene plantar distintas variedades para garantizar la polinización. Es un árbol que agradece el clima templado y no resiste bien las heladas fuertes.

Los antiguos capuchinos también solían preparar una excelente confitura con la piel de la naranja agria y con la flor de esta variante del naranjo.

Los estamentos rurales preparaban un tónico aperitivo que, por su eficacia, disfrutó de gran acogida entre los desganados.

En la tradición medicinal de los capuchinos, el zumo de limón también era utilizado en las enfermedades biliares: “Una copa de caldo de limón es magnífico remedio para la bilis” (BHC, Pócimas de capuchino, 60).

Y a propósito del cultivo del limonero, los frailes experimentaron que “el limonero alcanza un desarrollo parecido al naranjo y es muy sensible a los vientos secos. El limonero prospera en los suelos algo sueltos y sustanciosos, bien abonados con estiércol repodrido. Le conviene humedad, pero no exagerada”, escribían los antiguos hortelanos.


Fray Valentí Serra de Manresa, capuchino. 

viernes, 20 de enero de 2017

HOY...

EL BUEY Y EL MOSQUITO


La gente tiene a menudo una imagen inflada de sí mismo: desea con ardor que los resultados de su actuación estén a la altura de la efigie que tienen de su persona. Y, como es raro que se dé esa adecuación, la gente reacciona entre frustrada y resentida. Estamos al borde de la locura, metidos en la neblina de la alucinación (Larrañaga).

En el cuerno de un buey se posó un mosquito. Luego de permanecer allí largo rato, al irse a su vuelo preguntó al buey si se alegraba de que por fin se marchase. El buey le respondió: —Ni supe que habías venido, ni lo notaré cuando te vayas. Esopo.


Según santo Tomás de Aquino, Cristo nos recomendó por encima de todo la humildad, por esta razón: porque con ella se anula el principal impedimento para nuestra santificación. Todas las demás virtudes derivan de ella su valor. Sólo a ella le concede Dios sus gracias, y las retira cuando ella desaparece.

jueves, 19 de enero de 2017

HOY... APRENDEMOS

Dificultades y beneficios de la oración conyugal


Dificultades
Aún dentro de los mismos hogares cristianos, se encuentran individualistas impenitentes. Un marido escribe: «Jamás he sentido necesidad de unirme con mi mujer para rezar al Señor, ni en seguida de nuestro casamiento, ni estando preso, ni a la vuelta, ni ahora.» Raras son las oposiciones tan deliberadas. Muchos rehúsan esta oración, sencillamente porque la desconocen. Es cierto, con todo, que algunos temperamentos sienten mayores dificultades que otros para manifestar su vida interior
Otros invocan la divergencia de espiritualidad. Un matrimonio estuvo a punto ---precisamente por esto - de abandonar su oración conyugal: «Mi marido, escribe la mujer, se educó con los jesuitas; yo con los dominicos. Y pensábamos que, por esto, no podríamos llegar a una verdadera unidad espiritual ¿Sabéis lo que les ha pasado? ¡Llegaron los hijos! Y estos les han llevado de la mano a redescubrir a Dios, y ya no a un dios dominicano o jesuítico, sino sencillamente a Dios.
Espiritualidades diferentes que se ponen de acuerdo pueden lograr una armonía más rica que una absoluta identidad de puntos de vista religiosos.
Beneficios
Los que tienen suficiente fe y entusiasmo para triunfar de las dificultades no tardarán en experimentar los beneficios de la oración conyugal
Sería engañoso, digámoslo, justificar la oración conyugal ante todo por sus efectos provechosos: cuando los cristianos rezan tiene que ser, lo primero, para honrar, al Señor.  ¿No ha dicho Cristo que, si se busca primero el Reino de Dios, todo lo demás se dará por añadidura?
Escribe un matrimonio belga: «Nosotros rezábamos por alabar al Señor y el Señor nos ha hecho, de golpe, un magnífico regalo: al formular en alta voz nuestra oración más íntima, nos hemos comunicado, el uno a la otra, el fondo mismo de nuestra alma y la más secreta impulsión de nuestra vida interior. Basta haber practicado, aunque sea por poco tiempo, la plegaria conyugal, para poder decir que, gracias a ella, a menudo tras muchos años de matrimonio, se descubre el alma del otro cónyuge, y los movimientos y las aspiraciones de su vida interior. Se aprecia todo el valor de este
descubrimiento cuando se admite que el conocimiento profundo de una persona es la, primera condición de la estima y del amor verdadero.»
Otro beneficio, pariente próximo de los anteriores: la oración conyugal se presenta como uno de los grandes factores de la unidad espiritual e incluso de la unidad, a secas, entre los esposos. Un joven matrimonio escribe: «La oración conyugal ha forjado nuestra alma común.» Muchos hogares veteranos podrían decir lo mismo; y estoy convencido, por mi parte, de que determinada calidad de unión, de intimidad entre los esposos, no 1a conseguirán jamás los que omiten esta práctica.
Añadid que la plegaria conyugal es el gran estimulante de la vida cristiana personal.
Quiero referirme a la fecundidad espiritual del hogar. Se dan esposos maravillosamente radiantes: su vida encanta a los que les rodean. A veces tienen la alegría de escuchar a un incrédulo que les confía su deseo de conocer mejor a ese Cristo, descubierto en su casa. A no dudarlo, la plegaria conyugal tiene mucho que ver con esta fecundidad apostólica.
¿Cuál es, pues, el secreto de todas éstas ventajas de la oración conyugal? No dudo al responder: el sacramento del matrimonio, del que ella es el «tiempo fuerte».
Cuatro frases que son de otros tantos matrimonios diferentes: «En la oración conyugal es como si nos casáramos de nuevo.» «Es una prolongación de nuestro sacramento del matrimonio.» «Una de sus razones de ser es que mantiene en nosotros la gracia del matrimonio.» Y, en fin: «Es como si, todas las tardes, nos volviéramos a decir el «Sí» sacramental.» Aquí late excelente teología.
Pare terminar esta primera parte del capítulo sobre la oración conyugal, permitidme una palabra para las viudas. Vosotras, cuyo compañero de camino ha sido ya llamado por el Señor ¿os entristecéis cuando evoco esta unión de los esposos en la oración? ¡No! Porque yo sé que, también para vosotras, la oración conyugal es una gran realidad: no estáis solas cuando rezáis; otro, que ve a Dios y canta su gloria, os ayuda y presenta al Señor vuestras penas, vuestros trabajos, vuestra vida entera. Una de vosotras me lo escribió un día: «Ahora el oficio de mi marido es la adoración y la alabanza; por eso la mitad de mi alma es un «Sanctus» perpetuo, una incesante contemplación.» 

 Extracto del libro El Matrimonio ese gran Sacramento, de Henri Caffarel