EL AMOR NO DEBE NACER EN LA ARENA DE LOS SENTIMIENTOS QUE VAN Y VIENEN, SINO EN LA ROCA DEL AMOR VERDADERO, EL AMOR QUE VIENE DE DIOS

(Papa Francisco)

lunes, 4 de agosto de 2014

HOY...

JUGANDO A  LAS CARTAS


Los niños con sus salidas ingenuas son la alegría del hogar. Su sinceridad y falta de inhibiciones sociales provocan el regocijo de todos. Pero son siempre un llamado a ser más sinceros y sencillos, a quitarnos las máscaras, a comprometernos con la verdad… y a tener una mirada limpia, fresca y asombrada de las cosas, de la naturaleza, de las personas.

Un señor entra en un bar y observa que en una mesa hay tres hombres y un perro jugando a las cartas. Muy sorprendido se acerca a la mesa y pregunta: —Este dálmata, ¿puede realmente jugar a las cartas? —Sí. —¡Es algo maravilloso! —No crea. Cada vez que le tocan buenas cartas, mueve la cola y todos nos damos cuenta.


Vivir con sinceridad es decidirte a hablar con la verdad en la mano aunque a veces te cueste; a no valerte de una mentira para librarte de una responsabilidad; a no mentir para que los demás piensen algo bueno de ti; a reconocer con honestidad cuando te has equivocado sin tratar de justificarte. He aquí un camino de grandeza moral. 

domingo, 3 de agosto de 2014

HOY... EL EVANGELIO

LOS PANES Y LOS PECES



En el relato del evangelio de hoy, correspondiente a Mateo 14, 13-21, asistimos al maravilloso relato de la llamada multiplicación de los panes y los peces. Siempre nos llama la atención de este pasaje ver a  Jesucristo un tanto prestidigitador, que de la nada, da de comer a una multitud calculada en 5.000 personas, sin contar a mujeres y niños, lo cual ya es gente...
En las páginas de la Biblia ya el profeta Eliseo dió de comer a cien personas con veinte panes. Pero esta vez se superan las expectativas. Y, una vez más, nos hacemos las mismas preguntas; ¿es un relato simbólico o metafórico? ¿porqué realiza Jesucristo un milagro de este calibre? ¿cuál es su sentido?
Los apóstoles se muestran prudentes, le hacen saber a Jesús que están en un descampado, es muy tarde y es un buen momento para despedir a todos aquellos que están con ellos, de alguna forma están en cierto peligro y hay que pasar a la clandestinidad. Ya ha pasado la hora de seguir enseñando al pueblo, la multitud ahora es incómoda. Jesús no está de acuerdo con esta apreciación y les indica que les den de comer. Habría que ver las caras de sus discípulos ante esta petición, se mirarían unos a otros sin saber que hacer...pensando que el Maestro estaba loco o quería tomarles el pelo.
Tienen en su poder cinco panes y dos peces, todo un símbolo: los Panes equivalen a los cinco Libros del Pentatéuco y los Peces a los libros restantes: Profetas y Escritos. Panes y peces, alimentos básicos de la zona donde se encuentran, norte de Israel, y que representan la enseñanza contenida en el Antiguo Testamento, que no satisfacía a un pueblo que está como ovejas sin pastor.
Jesús coge los panes y los peces mira al cielo,  pronuncia una bendición y se los da a sus discípulos para empezar a repartirlos a la gente. Jesús interpreta las Escrituras, lo hace a partir de la realidad de sus persona. Con ello nace un nuevo pueblo de Dios, el cristiano, que con la ayuda de Jesús escucha, interpreta y supera la antigua Ley, su doctrina sacia al nuevo pueblo, con una base de doce pilares, los apóstoles, que son las  cestas que sobran tras la comida. Clara referencia a las doce tribus. 

¿Cuál es el pan que buscamos?
¿Quiénes son para nosotros "pan" que alimente nuestras ganas de servir a los demás? 

sábado, 2 de agosto de 2014

HOY... UN APRENDIZAJE

EL BANQUERO MORGAN



El gran empresario J.P. Morgan se presentó un día en su bar favorito. Todo el mundo le conocía. Cuando se sirvió su acostumbrada copa de vino Jerez, alzándola, gritó:
"Cuando Morgan bebe, todo el mundo bebe..."
Todos se acercaron a la barra y  pidieron su parte que agradecieron. Terminó Morgan su copa, sacó una moneda del bolsillo, la dejó sobre el mostrador y exclamó:
"¡Cuando Morgan paga, todo el mundo paga!"... y se alejó sonriente dejando a todos atónitos en tan extraña situación.

Aprendizaje: La mejor manera de valorar las cosas es pagando el precio que cada una exige.

viernes, 1 de agosto de 2014

HOY...

EL PÁJARO ESPINO



Cuenta una leyenda que hay un pájaro que canta una sola vez en su vida; pero se trata del canto más dulce y emocionante que jamás se ha oído en la tierra. Desde que abandona el nido, este pájaro empieza a buscar un espino y no descansa hasta dar con él.
Entonces se posa sobre sus punzantes ramas y se pone a cantar. Mientras canta, él mismo se va clavando en la espina más larga y puntiaguda, y mientras va muriendo lentamente, un canto bellísimo acompaña su agonía. Es el canto supremo, el más maravillosos, el precio de su existencia. El mundo guarda silencio para escucharlo y Dios mismo lo contempla desde el cielo.
Es que lo mejor sólo se logra por medio del don de sí mismo.
Esta bella leyenda ha sido inspiración para novelas, películas y series televisivas.

domingo, 27 de julio de 2014

HOY... EVANGELIO

MEMORIA Y SABIDURÍA

En el diálogo Fedro, Platón pone en boca de Sócrates una curiosa leyenda. El que inventó los caracteres de la escritura se presentó orgulloso al rey de Tebas a darle cuenta de su invento. Pero el rey lo reprendió diciendo que al inventar la escritura había dado muerte a la memoria de los hombres. 
En estos años pasados, se decía que la famosa frase de Descartes  “Pienso, luego existo”, parecía haber sido sustituida por esta otra: ”Fotocopio,  luego existo”. En este momento habría que modificar todavía estos aforismos y afirmar con aplomo y arrogancia: “Lo bajo de internet, luego lo sé”. 
Salomón le pidió a Dios el don de la sabiduría (1 Re 3, 5.7-12). La prefería a todas las riquezas de este mundo. Pero la sabiduría no equivalía a erudición ni a un fácil truco para tener a mano algunas fórmulas en el momento de un examen. La sabiduría era el arte de saber conducirse en la vida por el camino recto. La sabiduría equivalía a la justicia. 

LA JERARQUÍA DE VALORES

También el evangelio que hoy se proclama (Mt 13, 44-52) contiene una sencilla y hermosa lección sobre la verdadera sabiduría. Jesús la expresa bajo la forma de tres parábolas inspiradas en la vida ordinaria de las gentes de su alrededor: agricultores de Galilea, mercaderes de Cafarnaúm y pescadores del lago de Genesaret. 
• Un hombre encuentra un tesoro en el campo y lo esconde de nuevo. Vende todo lo que tiene y, lleno de alegría, se apresura a comprar aquel campo. 
• Un comerciante en perlas finas, encuentra una de gran valor. También éste vende todo lo que tiene y la compra.  
• Unos pescadores arrojan la red en el mar y recogen toda clase de peces. Llegados a la costa se sientan y hacen la selección entre los buenos y los malos peces.
Las tres parábolas coinciden en una enseñanza. Es preciso estar preparados para hacer las opciones justas en la vida. En eso consiste la verdadera sabiduría. Hay que establecer una jerarquía de bienes y de valores. Y aprender a prescindir de lo que vale menos para conseguir lo que vale más. Aunque parezca costosa, esa decisión comporta una gran alegría.  

LAS VERDADERAS OPCIONES

“El reino de los cielos se parece…” El mensaje de las parábolas quedaría incompleto si se olvidara esa breve introducción que las encabeza. Jesús no es un moralista. Es un profeta. No vende fáciles recetas para aumentar la autoestima personal. Revela el rostro, la presencia y las expectativas  de Dios con relación a la humanidad. Es decir, el Reino de Dios.
• “El reino de los cielos se parece a un tesoro”. El Reino de Dios está escondido a los ojos de muchos. Pero existe y es real. Sale a nuestro encuentro cuando menos lo sospechamos. Y exige de nosotros la disponibilidad para entregar todo lo que hacemos y tenemos. La parábola nos sugiere la valía de la fe. 
• “El reino de los cielos se parece a un comerciante”. El Reino de Dios puede estar expuesto a la luz pública. Pero sólo quien anda buscándolo, lo encuentra. Hace falta tener sed para encontrar la fuente que mana y corre. Hace falta la capacidad para conocer el valor que encontramos para arriesgarlo todo. La parábola nos habla de la aventura de la esperanza.
• “El reino de los cielos se parece a la red”. El Reino de Dios es inabarcable como el mar. Requiere de nosotros arrojo y valentía, pero también la preparación y los instrumentos necesarios para captar su riqueza. Y el discernimiento necesario para apreciar el valor de las opciones. La parábola nos da la clave de la sabiduría que, sin duda, es el amor. 
- Señor Jesús, tú eres El tesoro y la perla que nos salen al encuentro. Tú eres el modelo de las grandes virtudes del reino de tu Padre y nuestro Padre. Que tu Espíritu nos enseñe a realizar con alegría las opciones que nacen de la verdadera sabiduría. Amén. 





sábado, 26 de julio de 2014

HOY... FELICITAMOS

A  TODOS LOS QUE SON ABUEL@S



Los abuelos: el gusto por la vida
Por monseñor Jesús Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo
Publicamos la carta que ha escrito monseñor Jesús Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo, con motivo del día de los abuelos, la memoria litúrgica de los santos Joaquín y Ana, el 26 de julio.
* * *
                  Cualquier anuncio de un producto, cualquier presentación de algo resultón, busca para encauzarlo la bella figura de una joven, de un joven, con una música adecuada que se te cuela pegadiza, evitando a toda costa lo que pudiera distorsionar el objetivo del éxito, el triunfo de la ocasión.
                  Así, los ancianos no suelen figurar en los programas de ventas salvo que se trate de productos geriátricos, ni forman parte de ningún protagonismo en una sociedad que parece privilegiar a toda costa lo que deslumbra, lo que seduce, lo que conquista, lo que triunfa aunque haya que construir ídolos de plesiglass en el arte, en la cultura, en la política, cuya fecha de caducidad está controlada rigurosamente por quien en la sombra tiene el mando a distancia que maneja los hilos del mundo.
                  Los ancianos, los viejos, los jubilados, los abuelos… no cuentan. Tanto no cuentan que empiezan a molestar cuando su edad o su deterioro físico les hacen sospechosos de un estorbo fatal que se arrincona, se censura o se llega incluso a eliminar. Bajo el eufemismo de una “muerte digna” se pretende excluir a quienes se ha decidido que su vida no debe contar ya, que cuesta demasiado mantenerlos, que no producen nada, que complican los cálculos del egoísmo insolidario.
                  Frente a esta actitud, destaca el aprecio y la defensa por la vida que la Iglesia siempre ha mantenido y mantendrá. La vida en todas sus fases y circunstancias: desde la del no nacido hasta la del anciano o enfermo terminal. La vejez no es un estigma de castigo, sino un momento en donde poder testimoniar el gusto por la vida, esa vida cargada de experiencia. En este sentido, el Beato Juan Pablo II, en el jubileo del año 2000, durante un encuentro con el mundo de la «tercera edad», dio este precioso testimonio personal: «A pesar de las limitaciones que me han sobrevenido con la edad, conservo el gusto por la vida. Doy gracias al Señor por ello. Es hermoso poderse gastar hasta el final por la causa del reino de Dios».
                  Por este motivo, llegando la festividad de San Joaquín y Santa Ana, “abuelos” de Jesús por ser los padres de la Virgen María, la Iglesia mira con inmensa alegría y solicitud a nuestros venerables y queridos abuelos. El Papa Benedicto XVI ha escrito unas líneas en las que nos recuerda la importancia que tienen los abuelos en nuestra vida: «En el pasado, los abuelos desempeñaban un papel importante en la vida y en el crecimiento de la familia. Incluso en edad avanzada, seguían estando presentes entre sus hijos, con sus nietos y, a veces, entre sus bisnietos, dando un testimonio vivo de solicitud, sacrificio y entrega diaria sin reservas. Eran testigos de una historia personal y comunitaria que seguía viviendo en sus recuerdos y en su sabiduría… Ojalá que los abuelos vuelvan a ser una presencia viva en la familia, en la Iglesia y en la sociedad. Por lo que respecta a la familia, los abuelos deben seguir siendo testigos de unidad, de valores basados en la fidelidad a un único amor que suscita la fe y la alegría de vivir».
                  Con inmenso respeto y con mucha alegría hacemos un homenaje a los abuelos, que siguen sosteniendo en tantos sentidos aquello que permite que la familia siga unida, no pierda sus raíces humanas y cristianas, y representan la sabiduría de quien ha relativizado lo que es secundario y trivial, mientras que no renuncian a lo que de suyo es lo único importante cuando del amor, la vida, la fe, la paz, o la fidelidad se trata.
                  Por tanta entrega generosa y gratuita, sincera y entera, por un amor que no se ha caducado sino mejorado con el paso de los años, por todo ello: gracias. Y que Dios les siga bendiciendo como a San Joaquín y a Santa Ana.