ENCUENTRO EN LA NAVIDAD
Prepararse
para la Navidad con la oración, la caridad y la alabanza: con el corazón
abierto para dejarse encontrar por el Señor que todo lo renueva.
En
el Adviento empezamos un nuevo camino, un "camino de la Iglesia hacia la
Navidad". Vayamos al encuentro del Señor, porque la Navidad no es sólo un
acontecimiento temporal o un recuerdo de una cosa bonita.
La
Navidad es algo más: vamos por este camino para encontrarnos con el Señor. ¡La
Navidad es un encuentro! Y caminamos para encontrarlo: encontrarlo con el
corazón; con la vida; encontrarlo vivo, como Él es; encontrarlo con fe. El
Señor, en la palabra de Dios que escuchamos, se maravilló del centurión: se
maravilló de la fe que él tenía. Él había hecho un camino para encontrarse con
el Señor, pero lo había hecho con fe. Por eso no sólo él se ha encontrado con
el Señor, sino que ha sentido la alegría de ser encontrado por el Señor. Y este
es precisamente el encuentro que nosotros queremos: ¡El encuentro de la fe!
Pero
más allá de ser nosotros los que encontremos al Señor, es importante
"dejarnos encontrar por Él"
Cuando
somos nosotros solos los que encontramos al Señor, somos nosotros –digámoslo,
entre comillas – los dueños de este encuentro; pero cuando nos dejamos
encontrar por Él, es Él quien entra en nosotros, es Él el que vuelve a hacer
todo de nuevo, porque esta es la venida, lo que significa cuando viene Cristo:
volver a hacer todo de nuevo, rehacer el corazón, el alma, la vida, la
esperanza, el camino. Nosotros estamos en camino con fe, con la fe del
centurión, para encontrar al Señor y, sobre todo, para dejar que Él nos
encuentre.
Pero
se necesita un corazón abierto para que Él me encuentre. Y me diga aquello que
Él quiere decirme, que no es siempre aquello que yo quiero que me diga. Él es
Señor y Él me dirá lo que tiene para mí, porque el Señor no nos mira a todos
juntos, como una masa. ¡No, no! Nos mira a cada uno a la cara, a los ojos,
porque el amor no es un amor así, abstracto: ¡Es un amor concreto! De persona a
persona: el Señor persona me mira a mí persona. Dejarse encontrar por el Señor
es precisamente esto: dejarse amar por el Señor.
En
este camino hacia la Navidad, nos ayudan algunas actitudes:
•
La perseverancia en la oración, rezar más;
•
La laboriosidad en la caridad fraterna, acercarnos un poco más a los que están
necesitados;
•
La alegría en la alabanza del Señor.
Por
tanto: la oración, la caridad y la alabanza, con el corazón abierto para que el
Señor nos encuentre.
Fragmento de la homilía del Papa Francisco en Santa
Marta el 2 de diciembre 2013
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