EL AMOR NO DEBE NACER EN LA ARENA DE LOS SENTIMIENTOS QUE VAN Y VIENEN, SINO EN LA ROCA DEL AMOR VERDADERO, EL AMOR QUE VIENE DE DIOS

(Papa Francisco)

lunes, 23 de septiembre de 2013

HOY HABLAMOS DE...

LA VALENTÍA



Og Mandino autor de “El vendedor más grande del mundo”, que llegó a varios millones de ejemplares vendidos y cuya lectura es muy recomendable, aconsejaba los diez mejores libros de autoayuda. Al enumerar el noveno, pregunta: “¿estás esperando el título del décimo? Es un libro que conoces perfectamente, pero quizá está cubierto de polvo en tu biblioteca: ¡es la Biblia!  Ábrela es el mejor libro de autoayuda”.

Nunca más diré "no puedo" porque "todo lo puedo en Cristo que me fortalece", (Fil. 4:13). Nunca más aceptaré el temor, porque "Dios no me ha dado un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor, y de buen juicio”, (2 Tim. 1:7). Nunca más aceptaré la duda y la falta de fe, porque "Dios me ha dado sus dones, junto con la fe", (Rom. 12:3) Nunca más seré débil, porque "El Señor es la fuerza de mi vida", (Sal. 18:1). Nunca más aceptaré que Satanás gobierne mi vida, porque "el que está en mí es más poderoso que el que está en el mundo", (1 Juan 4:4). Nunca más me sentiré derrotado, "Dios siempre me lleva en el desfile victorioso de Cristo Jesús", (2 Cor. 2:14).


Pase lo que pase, no dejes terminar cada día de tu vida sin leer una página de la Biblia. Ésta será la decisión que te dará más satisfacción y, por haberla tomado, darás gracias y bendecirás al Señor porque podrás decir: “Desde aquel día cuántos bienes, logros y triunfos comenzaron a pasar en mi vida”. “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de su boca”. 

domingo, 22 de septiembre de 2013

HOY...

EVANGELIO ORDINARIO 25


           
          En el Evangelio de hoy, Lucas 16, 1-13; se hace una interesante reflexión sobre un "ídolo" de nuestra sociedad actual: el dinero. La sociedad que conoció Jesús era muy diferente a la nuestra. Sólo las familias poderosas de Jerusalén y los grandes terratenientes de Tiberíades podían acumular monedas de oro y plata. Los campesinos apenas podían hacerse con alguna moneda de bronce o cobre, de escaso valor. Muchos vivían sin dinero, intercambiándose productos en un régimen de pura subsistencia.
          En esta sociedad, Jesús habla del dinero con una frecuencia sorprendente. Sin tierras ni trabajo fijo, su vida itinerante de Profeta dedicado a la causa de Dios le permite hablar con total libertad. Por otra parte, su amor a los pobres y su pasión por la justicia de Dios lo urgen a defender siempre a los más excluidos.
          Habla del dinero con un lenguaje muy personal. Lo llama espontáneamente «dinero injusto» o «riquezas injustas». Al parecer, no conoce "dinero limpio". La riqueza de aquellos poderosos es injusta porque ha sido amasada de manera injusta y porque la disfrutan sin compartirla con los pobres y hambrientos.
          ¿Qué pueden hacer quienes poseen estas riquezas injustas? Lucas ha conservado unas palabras curiosas de Jesús. Aunque la frase puede resultar algo oscura por su concisión, su contenido no ha de caer en el olvido. «Yo os digo: Ganaos amigos con el dinero injusto para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas».
          Jesús viene a decir así a los ricos: "Emplead vuestra riqueza injusta en ayudar a los pobres; ganaos su amistad compartiendo con ellos vuestros bienes. Ellos serán vuestros amigos y, cuando en la hora de la muerte el dinero no os sirva ya de nada, ellos os acogerán en la casa del Padre". Dicho con otras palabras: la mejor forma de "blanquear" el dinero injusto ante Dios es compartirlo con sus hijos más pobres.
          Sus palabras no fueron bien acogidas. Lucas nos dice que «estaban oyendo estas cosas unos fariseos, amantes de las riquezas, y se burlaban de él». No entienden el mensaje de Jesús. No les interesa oírle hablar de dinero. A ellos sólo les preocupa conocer y cumplir fielmente la ley. La riqueza la consideran como un signo de que Dios bendice su vida.
          Aunque venga reforzada por una larga tradición bíblica, esta visión de la riqueza como signo de bendición no es evangélica. Hay que decirlo en voz alta porque hay personas ricas que de manera casi espontánea  piensan que su éxito económico y su prosperidad es el mejor signo de que Dios aprueba su vida.

          Un seguidor de Jesús no puede hacer cualquier cosa con el dinero: hay un modo de ganar dinero, de gastarlo y de disfrutarlo que es injusto pues olvida a los más pobres.

sábado, 21 de septiembre de 2013

HOY PENSAMOS EN...

LA BUENA  LECTURA


En un arrebato lírico, el poeta mejicano Amado Nervo dijo que los libros son: “Urnas de ideas, arcas de ensueño, flor de la vida consciente, cofres místicos que custodian el pensamiento humano”. Son todo eso y mucho más. Por lo tanto es vital para tu cultura que sepas acercarte a los buenos libros con el deseo de asimilar sus mensajes. Varios pensamientos sobre el tema:

“Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos”, dijo el filósofo Francis Bacon. El pensador americano Emerson comprobó que “en muchas ocasiones la lectura de un libro ha abierto el camino del éxito a un hombre, decidiendo el curso de su vida”. El historiador inglés Tomás Carlyle opinaba que “La verdadera universidad de hoy en día es una colección de libros”. Al orador romano Cicerón le parecía que “un hogar sin libros era como un cuerpo sin alma”. Juan XXIII escribió para su uso personal un “Decálogo de la Serenidad”. Uno de esos propósitos dice: “Sólo por hoy tendré diez minutos de buena lectura”.


Muchos no ejercitan la mente, atrapados por las imágenes televisivas. Sin desconocer cuanto puede aportar la pantalla hogareña, es notable el valor del libro para el desarrollo de la inteligencia. Por otra parte la lectura da solaz al espíritu. El autor místico Kempis confesó: “He buscado en todas partes el sosiego, y no lo he encontrado sino sentado en un rincón con un libro entre las manos”. Piénsalo y da pasos en la buena dirección.

viernes, 20 de septiembre de 2013

HOY MEDITAMOS...

LA IGLESIA ACOGEDORA


Durante un encuentro con los sacerdotes de Roma en la basílica de San Gionvanni en Laterano, el papa Francisco se comprometió a analizar la situación de los divorciados y las parejas no casadas para que puedan practicar el catolicismo.

El sumo Pontífice instó a la Iglesia a buscar "otra vía, dentro de la justicia" para las "segundas nupcias", al referirse a los divorciados que se vuelven a casar, y no pueden acceder al sacramento de la comunión.

El papa argentino también recomendó que las parroquias deben ser siempre "abiertas y acogedoras", mientras que es importante buscar "formas nuevas y adecuadas para las personas a las que se dirige" el mensaje pastoral.

En ese sentido, Francisco pidió dar una "cálida bienvenida" porque "los fieles deben sentirse como en casa". "Una bienvenida que debe aplicarse también a las parejas de hecho, ante quienes, sin embargo, será ejercida en la verdad", expuso.

El Papa afirmó que "el problema no se puede reducir a si pueden tomar la comunión o no, ya que si se pone el debate en esos términos, no se entiende lo que es el problema real".

No obstante, el Pontífice reiteró que se trata de "un problema grave" y que existe "la responsabilidad de la Iglesia hacia las familias que viven esta situación".

"La Iglesia en este momento tiene que hacer algo para resolver los problemas de la nulidad matrimonial", agregó.


Además, el Papa adelantó que el Sínodo de Obispos, en el que hablará con ocho cardenales entre el 1 y el 3 de octubre próximo, abordará la cuestión de la nulidad matrimonial y la situación de los divorciados que se acercan a la Iglesia.

jueves, 19 de septiembre de 2013

HOY...

LA CRÍTICA


Hay personas que conocen el secreto arte de transformar su debilidad en fortaleza. Los límites reales que tuvieron en la vida los impulsaron de tal modo que se distinguieron entre sus iguales. Supieron hacer de un obstáculo un punto de apoyo para lanzarse adelante con más fuerza que el común de la gente. Hubo un rabino que hizo de las críticas peldaños de crecimiento.

En aquel pueblo todos admiraban al rabino, menos Isaac, que no perdía oportunidad de contradecirlo y señalarle cualquier defecto en sus lecciones. Esta actitud indignaba a la gente, pero no podían hacer nada. Un día Isaac se murió. Durante el entierro, la comunidad notó que el rabino estaba muy triste.
—¿Por qué tanta tristeza?, le preguntó uno. —¡Él vivía señalando defectos en todo lo que usted decía!
—No me lamento por mi amigo, que hoy está en el cielo — respondió el rabino. —Me lamento por mí mismo. Mientras que todos me alababan, él me criticaba, y yo me sentía obligado a mejorar. Ahora que murió, ¿quién me ayudará a crecer?


Aprender de los errores, aprovechar sabiamente las críticas, persistir a pesar de las dificultades, son otros tantos desafíos a superar la mediocridad y el estancamiento. Que no dramatices los problemas, porque normalmente son fantasmas de la imaginación que racionaliza nuestras cobardías para no salir de la fácil rutina. ¡Ánimo, sé valiente y confía en el Señor! 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

HOY HABLAMOS DE...

MUERTE DIGNA, DIGNA MUERTE


Con la legalización hace unos años en Holanda de la eutanasia activa bajo ciertas circunstancias, el viejo "derecho a pedir una muerte digna" ha pasado ya a ser el "derecho a dar una muerte digna" (el salto del pedir al dar no es de poca importancia).

Ese salto –que ha sido ya imitado en otros lugares– ha contribuido a reavivar el viejo debate de la eutanasia, aunque esta vez de forma bastante más inquietante. Un debate que a todos nos interesa, porque, cuando se habla de la vida y de la muerte, todos tenemos cosas que decir.

—Pero parece que querer morir dignamente es una aspiración legítima, sensata y coherente.

La dignidad y la dulzura son dos cualidades que hacen al hombre más humano, y es natural que todos estemos un poco seducidos por la idea de que ambas estén presentes en nuestra propia muerte. El problema viene a la hora de pensar en cómo se muere uno dignamente.

Porque, ¿qué es más digno, esperar pacientemente la llegada de la muerte, luchando en lo posible por mitigar el dolor, o morir sin dolor a manos de otro hombre?

Porque en este punto se da no pocas veces una cierta manipulación de las palabras, presentando la eutanasia como algo más inocuo de lo que es. Se dice muerte dulce, o muerte digna para propiciar su aceptación social, como si no existiera, o como si fuera secundario el hecho central de que, en la eutanasia, un ser humano da muerte –consciente y deliberadamente– a otro ser humano inocente.

El respeto a la dignidad de la vida humana es un fundamento esencial de la sociedad. Por eso la eutanasia debe considerarse siempre como un acto de intolerancia inaceptable, por muy presuntamente nobles o altruistas que aparezcan las motivaciones que animen a ejecutar tal acción, y por suaves y dulces que sean los medios que se utilicen para realizarla.


Quien aplica la eutanasia no permite continuar una vida que él considera inútil o sin sentido. Pero... ¿Quién es él para decidir que una vida está de más, es inútil, no tiene sentido, o no tiene derecho a vivir?