EL AMOR NO DEBE NACER EN LA ARENA DE LOS SENTIMIENTOS QUE VAN Y VIENEN, SINO EN LA ROCA DEL AMOR VERDADERO, EL AMOR QUE VIENE DE DIOS

(Papa Francisco)

viernes, 15 de marzo de 2013

HOY HABLAMOS DE...

BUENOS DÍAS TRISTEZA



Este título, como se sabe, corresponde a un famoso libro de Françoise Sagan, que fue llevado al cine de manera brillante y que narra las venturas y desventuras de una familia "bien" francesa en que el dolor, la angustia y la tragedia se presentan en su vida cotidiana. Representan a gente inteligente, con capacidades, pero que por modas, ambiente, propias inseguridades, no terminan de sacar todo lo que tienen dentro y permiten que su vida sea lánguida, sin sobresaltos, pero vacía de contenido, sin emoción, bucólica, es una palabra: triste. No son capaces de ser felices, pese a tener  todo a favor.
Nietzsche,  en sus críticas a la religión cristiana la definía como  oscura, aburrida y triste.  Más de cien años después un joven  teólogo también alemán, Joseph  Ratzinger, le contestaba indicando que se negaba a reconocer el cristianismo en esos términos y que él lo veía como luminoso, alegre y esperanzado. El problema de los cristianos católicos, hoy en día, al menos en el mundo occidental es que hemos perdido la alegría de ser cristianos y en no pocas ocasiones llevamos una expresión que no demuestra la enorme ilusión de creer y seguir a Jesucristo. El mundo cristiano ha sido atacado desde tantos puntos que se hace complicado abarcarlo de una sola mirada. El cristianismo es sencillo, pero no es simple; hay una sutil diferencia. La sencillez cristiana está basada en algo muy relamido y no suficientemente entendido y realizado: el Amor. El gozo de amar y ser amado. El GAUDIUM  latino, que significa, gozo, alegría, premio, recibido además gratuitamente. Por eso, cuando damos  las gracias ofrecemos un  símbolo de reconocer la gratuidad. En nuestros niños se observa claramente este hecho, suelen ser objeto de amor y se le suele mirar con benevolencia, ellos lo agradecen con una simple mirada. Dar estas gracias nos lleva a un gozo grande como lo dice el Evangelio, cuando anuncian el nacimiento de Cristo, por ejemplo. Ésta debe ser razón suficiente por la cual  el cristiano debe ser y estar alegre, conectados a la voluntad de Dios, pero no con fría pasividad, sino como testimonio de  compromiso con el Plan divino. Si vivimos nuestra fe con tristeza y abatimiento es que no hemos comprendido el meollo del mensaje de Jesucristo. El anhelo de felicidad del ser humano va unido a la búsqueda de su propia existencia. El mundo ofrece sucedáneos de felicidad: lujo, búsqueda desordenada del placer por placer, confort, ambición de poder, hedonismo, etc...esto, increíblmente,  produce sensación de vacío y soledad, llevando a la frustración. 
A pesar de las dificultades, del dolor, debemos conservar el dinamismo de la alegría y como dice San Pablo "abrazando la Palabra", somos o debemos ser apóstoles a tiempo y a destiempo, sacando de nuestro interior la alegría de un corazón convertido.
¿A esto no lo llaman Nueva Evangelización?

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