EL AMOR NO DEBE NACER EN LA ARENA DE LOS SENTIMIENTOS QUE VAN Y VIENEN, SINO EN LA ROCA DEL AMOR VERDADERO, EL AMOR QUE VIENE DE DIOS

(Papa Francisco)

miércoles, 31 de julio de 2013

HOY ES...


SAN IGNACIO DE LOYOLA


Nacido como Ínigo López de Recalde, era el menor de ocho hermanos, con un destino claro: hombre de armas o dedicarse a Dios. Pasó la niñez en el valle de Loyola, junto a Azpeitia, con sus hermanos y hermanas. Tras la muerte de su madre en 1507, el Condestable Mayor de Castilla lo solicita a su padre y marcha a Arévalo hasta 1517, con frecuentes viajes a la Corte que se encontraba en Valladolid. En esta época aprende el servicio a las armas y comienza su afición por la lectura. Este tiempo lo define como: "dado a la vanidades del muindo y a su deseo de ganar honra".
Tras la caída en desgracia del Condestable pasa al servicio del conde de Nájera y participa en la Guerra de las Comunidades por la zona de Guipúzcoa. En 1521 se produce una invasión de tropas franco-navarras, para reconquistar la región que pertenecía a Castilla desde 1512. Toda su familia se ve involucrada en el problema, Íñigo combate junto a las tropas castellanas y defiende Pamplona en unas condiciones muy complicadas, pero arengando a sus tropas continuamente. Herido por una bala de cañón, que la tradición sitúa en lunes de Pentecostés del día 20 de mayo de 1521, es evacuado tras la caída de la ciudad tres días después. La recuperación es dura, larga, dolorosa y de resultado incierto por una mala soldadura de los huesos. En el tiempo de convalecencia lee La vida de Cristo y el Flos Sanctorum, que le hacen replantearse su vida y le fuerza una autocrítica como soldado. Acrecentado todo por una visión de la Virgen con el Niño Jesús, le lleva al camino religioso. Marcha a Barcelona, al Monasterio Benedictino de Monserrat, donde ante la Virgen abandona su uniforme militar y se queda con unos harapos y descalzo. En Manresa durante diez meses medita y ayuna, de esta experiencia nacen los Ejercicios Espirituales, que ven la luz en 1548 y que serán la base de toda su filosofía. Después de pasar por Roma, Jerusalén, Alcalá y Salamanca, llega a París, donde durante siete años aumenta su formación teológica y literaria, despertando el interés de sus Ejercicios y  allí nacen sus primeros seguidores: Diego Laínez, Nicolás de Bobadilla, Francisco Javier,...
Ya tiene perfilada la creación de una orden religiosa y en Montmartre: "juran servir a Nuestro Señor y dejar todas las cosas del mundo". Ha nacido la Compañía de Jesús . El Papa Pablo III les da su aprobación y  les permite ordenarse sacerdotes; se ordenan en Venecia, comenzando a predicar y a realizar obras caritativas en Italia. Ya se había cambiado el nombre a Ignacio y fue elegido Superior de la Compañía, que fue clave en  la crisis de la Contrareforma. En pocos años, la Compañía se extiende por todo el planeta  y ratifican su obligación de  responder solo ante el Papa.
Muere en Roma, en la celda los jesuitas, el 31 de julio de 1556.
 

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