EL AMOR NO DEBE NACER EN LA ARENA DE LOS SENTIMIENTOS QUE VAN Y VIENEN, SINO EN LA ROCA DEL AMOR VERDADERO, EL AMOR QUE VIENE DE DIOS

(Papa Francisco)

lunes, 21 de octubre de 2013

HOY MEDITAMOS...

EL PRECIO DE LA LIBERTAD

En una soleada mañana, dos alondras subían volando alto.
La alondra padre hablaba con su polluelo, haciéndole ver lo maravillosos que es tener alas y poder volar hasta las alturas. Pero el pequeño, en su inexperiencia, escuchaba solo a medias, pues su atención se fijaba en el tintinear de una campanita, que llegaba a sus oídos desde la tierra. El pajarillo, curioso, bajó al campo de donde provenía el sonido que tanto le atraía, y vió a un hombrecillo que guiaba un carro mientras decía: "¡Vendo lombrices! ¡Dos lombrices por una pluma!"
A le pequeña alondra le encantaban las lombrices; ya al nombrarlas se le hacía agua el pico. Y sin pensar más se decidió: arrancó un a pluma de sus alas y la cambió por dos lombrices. Cuando se las hubo comido volvió junto a su padre, muy satisfecha. Al día siguiente la alondra esperaba ansiosa el sonido de la campanita, y al oírla bajó a realizar su extraño negocio, dando otra pluma por dos lombrices. Este gesto lo repitió día tras día. 
Una vez ofreció al hombrecillo cinco plumas por diez lombrices. El vendedor aceptó gustoso y, desde entonces, por espacio de varios días, continuó con el intercambio.
Pasado un tiempo, un día  batió sus alas inútilmente, ¡no podía volar! ¡Estaba atada a la tierra y condenada a arrastrarse en lugar de surcar los cielos! ¡Había cambiado sus alas, su libertad, por un puñado de lombrices! 
En el Génesis podemos leer de cómo Esaú vendió su primogenitura por un plato de lentejas y luego se arrepintió. Pero la historia ya había cambiado.
Es muy fácil regalar nuestra libertad por unos placeres que, al final, solo nos dejan  sin fuerza y sin libertad.

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